Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en Jeremías 29. Yo sé los planes que tengo para ustedes, dice el Señor. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro. 1. Esperanza este jueves o somos fieles a lo que sentimos o somos fieles al futuro que Dios tiene para nosotros. La palabra fiel está íntimamente ligada a la palabra constancia, que es la firmeza del ánimo en los propósitos. Permanezcan fuertes y constantes. Trabajen siempre para el Señor con entusiasmo. Nada de lo que hacen para él es en vano, dice primera Corintios 15.

Hay días en que nuestros sentimientos nos pueden hacer sentir como suspendidos en el aire. Parece que no hay nada firme de qué tomarnos, donde apoyarnos. Me impresiona que el proceso creativo de Dios, el futuro que ha diseñado fina y amorosamente para cada uno de nosotros, a veces se inicia como en aquel principio en gé desordenado, vacío. Entonces, si nos paramos sobre nuestros sentimientos nos hacen sentir inseguros, llenos de preguntas sin responder, volubles en nuestra fe, como que sentimos que hemos perdido el aliento. Decidir en qué vamos a afirmar nuestra mente y corazón en este día determina el curso de nuestro viaje, porque nada hay imposible para Dios. Porque no sé lo que los sentimientos puedan decirte, sí sé que la Palabra es fiel y tenemos un futuro.

1. Esperanza en él. Si sentís que tu ánimo y paz penden de un hilo, recordemos que el Espíritu Santo todavía se mueve con poder en medio de nuestros días. Tu esperanza y fuerzas no penden de un hilo, penden del espíritu de Dios. Estamos en las manos del Padre. Es tremendo pensar que allí, en el primer párrafo de la Biblia, Dios estaba rompiendo con lo que había sido mientras creaba un diseño de vida y propósito para lo que venía Zweitausendein. Y el carácter de Dios no ha cambiado. Por eso es tan fundamental seguir conectados con él este y cada día. Justamente aquí es donde él está haciendo algo nuevo, donde se está produciendo la restauración de nuestra alma.

Por eso oramos en esta mañana. Gracias Señor por llamarnos, invitarnos a la confianza en medio de lo que fue y lo que será, porque contamos con el poder de tu Espíritu Santo que nos sostiene hoy. Así es, en el nombre del Señor Jesucristo.