Muy buenos días, soy Fabi. Perder el ánimo significa dejar de creer que las cosas pueden mejorar. Perder el ánimo significa que ya no podemos mantener la esperanza. Perder el ánimo significa vivir cansados, haciendo las cosas por inercia. Perder el ánimo es desconectarnos de quienes somos realmente. Todos tenemos momentos de desánimo después de un día, una semana, un año difícil. A veces es una lenta acumulación de heridas que nos roban la fuerza. En Mateo capítulo nueve, leemos sobre aquella mujer que padecía una larga enfermedad. El relato Jesús se dio vuelta y la miró y le Ánimo, hija, tu fe te ha sanado.

Ánimo hija, ánimo hijo. Son palabras de amor y protección, de invitación y pertenencia. Zweitausendein. Hay algo que te desanima. Dios lo ha visto, ha visto cuánto has sostenido esta semana, esas noches mirando al techo de esta temporada. Ha escuchado tu oración. Esta mujer sólo vino a Jesús. Él hizo todo el resto. Y a veces complicamos nuestra relación con Dios con leyes, intermediarios, requisitos. No nos damos cuenta que es tan sencillo como acercarnos, un pequeño paso, una pequeña decisión, presentar nuestro corazón con honestidad delante del Señ Dios, ayúdame, te necesito, te doy mi corazón. Ánimo hija, ánimo hijo.

Yo puedo obrar esperanza y paz en tus días, dice el Señor. ¿Señor, a quién iremos? Sólo tú tienes palabras de vida eterna, dijeron un día los discípulos del Señor. ¿Adónde irás? ¿A quién iremos? ¿Buscando la fuerza que nuestro corazón necesita? Sólo tú, señor, tienes palabras de vida eterna. Y estoy seguro, dice Pablo en Filipenses capítulo un, de que Dios, que comenzó la buena obra en ustedes, la continuará hasta que quede completamente terminada el día que el Señor Jesús vuelva, o como dice la Traducción del Mensaje, continuará su obra y la llevará a un floreciente final.

Mientras tanto, nos recordamos unos a otros que estamos en proceso, que ninguno puede marcar todavía como terminada la casilla de perfección humana. No podemos producir la vida abundante por nuestra propia cuenta. Necesitamos la vida de Dios en nosotros. Dios es el que termina. Él cruzó la distancia del cielo a la tierra para que cada proceso, promesa, esperanza tenga garantía de ser cumplida. El que comenzó sabe cómo terminarla y será un final floreciente.

Ten ánimo. Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecido fin de semana para todos.