Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en Eclesiastés tres sin embargo, dios todo lo hizo hermoso en su tiempo. El Salmo 118 también Este es el día que hizo el Señor. Nos gozaremos y alegraremos en él. Un mal día puede engañar a cualquiera, haciéndonos sentir lo injusto que se siente todo. Las cosas no se presentan como esperamos y entonces voy ÿ volvernos completamente ciegos, sin poder ver y sentir como Dios nos ha bendecido. La historia del hijo pródigo en Lucas capítulo 15 puede ayudarnos a desactivar la trampa de ese principio de amargura en nuestro corazón.

En pocas palabras y en este punto de la historia, el hijo menor había pedido su dinero, se aleja del padre, desperdicia todo, lo pierde, fracasa. Es la imagen del desastre. Pero un día regresa arrepentido a la casa del padre, quien le hace una fiesta, su corazón de padre lleno de amor y gracia. El hijo mayor también ese día ha estado trabajando mucho, está cansado y regresa a casa también él se ha portado siempre bien, nunca ha malgastado, se ha esforzado tanto, pero justo en este punto está estancado. No puede entrar a la fiesta del Padre, a la alegría de la celebración.

Cada día dios hace cosas hermosas y nuevas. Cada día renueva la música y los ritmos de su esperanza y restauración para nosotros. Cada día tiene un lugar de paz y aliento para nuestro cansado corazón. Pero hay días en que nosotros, como aquel hermano mayor, estamos estancados comparando derechos, logros, justicia, y entonces no hay visión en nuestro corazón para la gratitud, para el descanso del alma, para el gozo y la alegría que se encuentra ÿ en la presencia de Dios.

Cuando nuestro yo es lo que domina el corazón, es casi imposible entregar las cargas de este día al Señor para entrar con gratitud y descanso a lo nuevo que él tiene para nosotros. La alegría y la gratitud no se tratan de justicia humana y éxitos, sino de la postura de nuestro corazón. El gozo de este día no depende de nuestros éxitos y calificaciones, depende de quién nos está invitando a entrar a su bendición, porque camina con y en cada uno de nosotros. Corramos en esta mañana la cortina de la amargura y dejemos entrar la luz de la alegría y bendición renovada de parte del cielo para vos y para mí. Nos sorprenderá todo lo bueno que Dios tiene preparado para nosotros.

Hijo, todas mis cosas son tuyas Lucas 15. Así es. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecida semana para todos.