Muy buenos días, soy Fabi. De vez en cuando necesito recordar que la valentía es el miedo que ha decidido doblar las rodillas de la mente y el corazón en oración delante de Dios. Pensé esta mañana faltan poco más de 70 días y este 2024 se habrá ido del calendario. Y pensé en los planes y emprendimientos, esos sueños con los que tal vez comenzamos. Y como esas reposterías que veo en las fotos y cuando las hago y saco del horno, en mi caso, ni por asomo se parecen a lo que vi en la imagen de la experta pastelera. Algo siempre falla, el horno demasiado frío, demasiado caliente, olvido un ingrediente, apuré los tiempos del proceso por ansiedad. ¿En fin, ante el modelo terminado pienso se supone que esto tiene que verse así? ¿Y a veces hay momentos en que miramos el panorama de nuestra vida y proyectos y sueños y Señor, se supone que tienen que verse así?

Así, en esta etapa, a esta altura del año, lo que estoy aprendiendo en el camino de la fe y los sueños que él pone en nuestro corazón, no es a renunciar y abandonar, sino reconocer que necesito un lugar donde apoyar mi mente y corazón para que recargue combustible, fuerza, visión y fe y así poder terminar bien el camino que tengo por delante. En cada intersección de preguntas difíciles, oigo la Voz del Señor con claridad, confianza y paciencia que ve con la fuerza que tienes. Así le dijo a Gedeón después de una serie de preguntas que él le hace a Dios acerca de cómo sería el futuro.

¿Incluso le señor, si vos estás con nosotros, por qué nos ha sucedido esto? Yo estaré contigo, le contesta el Señor. Cada vez que sientas este día que el valor te abandona, recordemos que Dios ha elegido hacer su hogar en nosotros. Él no se cansa de repetirnos cuantas veces sea necesario sus palabras de aliento. Día tras día, no importa cuántas veces lo pidamos, él siempre responde con amor te amo. Seguí adelante, Fabi. Te amo, dice el Señor.

Y poné tu nombre ahí. Seguí adelante. La oración cambia las cosas. Nada hay imposible para Dios. Dios no te dejará ni te desamparará, es su promesa. Así es. En el nombre del Señor Jesucristo.