Muy buenos días, soy Fabi. Todos tenemos la historia de un día, de un año, de una vida. Los investigadores la llaman historia de vida. En pocas palabras son las cosas, los hechos que nos contamos y cómo lo transmitimos a los demás. Es nuestra narrativa de vida. Enlaza el pasado, el presente y el futuro que imaginamos. En un estudio evaluaron a un grupo de estudiantes en secundaria que tenían diferentes dificultades y cómo influía el futuro que imaginaban, lleno de obstáculos y problemas, lo que hacía que se plantearan abandonar el sueño de seguir la universidad. Dios nos ha dado la capacidad de contar y elegir qué relevar de nuestras historias y que muchas veces de eso depende cómo enfrentamos el futuro. La Biblia está llena de personas que tuvieron, con la ayuda de Dios, que reinterpretar su propia historia. Jacob, Moisés, Elías, Ana, Pedro y podría seguir con una lista muy larga. ¿Por eso podríamos preguntarnos en esta mañana qué es lo que está marcando la manera de mirar tus días? ¿Lo bueno, lo aprendido, esos momentos de alegría o solo el rechazo, las tristezas, la decepción?
¿Podríamos hacernos estas preguntas te sirve la historia que te estás contando? ¿Te da fuerzas para seguir adelante? ¿En un Samuel capítulo 16 el Señor dijo a ya has llorado suficiente a Saúl? ¿Otra versión hasta cuándo seguirás llorando a Saúl? Ya no será el rey de Israel. Así que llená tu frasco de aceite y anda Belén, porque he elegido otro rey. Es que cuando ponemos la esperanza de Dios en nuestra historia estamos anticipando un buen futuro para nosotros.
Enfocarnos en las partes de nuestra historia cuando hemos crecido, aprendido, cuando tenemos cosas para agradecer, cuando hemos perdonado, comienza a recablear y desenredar los procesos de nuestra mente. Este mundo no es un accidente, fue diseñado por Dios desde el principio, por la palabra. Es un mundo de historias y llevamos en nuestro ser y mirada las historias que nos contamos. Por eso es tan importante ponerlas bajo el propósito de Dios y darle una visión nueva a nuestra historia de vida.
Ninguna historia es una línea recta, ninguna es totalmente lineal, todas tienen sus altibajos, pero Dios no nos ha hecho víctimas eternos de nuestra historia. Él vino para darnos libertad y en cualquier parte de nuestra historia puede encontrar restauración y nueva vida. Así que día nuevo, gracia y amor del cielo nuevos ÿOusand una historia nueva. ¿Querés cambiar tus días? Comenzá a cambiar la historia que te contás a vos mismo. Oramos para que así sea.
En el nombre del Señor Jesucristo.