Muy buenos días, soy Fabi. Cada día trae pedidos, demandas, listas de cosas para hacer. Pronto, en unas horas, muchas mamás en este lugar del mundo tendremos lo que llaman nuestro día. Y lo que siento escribir para el corazón de una madre va también para cualquier corazón. Porque todo propósito, todo rol tiene sus sí y automáticamente sus no. Hace varios años leí una entrevista a la CEO de Pepsi, nombrada por la revista Fortune como una de las mujeres más poderosas del mundo en los negocios.
Ella es mamá de dos hijos y dijo si hay algo que tenemos que aprender es que no podemos tenerlo todo. Tal vez uno de los desafíos más grandes para una mamá y para toda persona es aprender a discernir los tiempos. Como aquella familia de Issacar que en un Crónicas capítulo 12 dice que su principal característica era ser entendidos en los tiempos y que sabían lo que Israel debía hacer y cuya palabra seguían sus hermanos. Sabían cuál era el mejor camino porque la sabiduría trae paz. Hay temporadas para ciertas cosas y para ciertas batallas y hay cosas para las que aún no es el momento.
No recolectamos frutos todo el tiempo. Hay tiempo de poda, hay tiempo de descanso de la tierra. Y el corazón de una madre y el tuyo saben eso. Es primavera por aquí y es hermosa, pero no es temporada de cosecha todavía. Y estamos aprendiendo que la paz a a veces significa que todas y cada estación hacen un año completo. Pero ninguna estación lo tiene todo. Por eso decidimos hoy ser confiadas y estar agradecidas en nuestro corazón por la abundancia que el Espíritu Santo de Dios está trayendo en esta temporada de nuestra vida.
Tal vez siempre haya gente evaluando cómo lo estamos haciendo. Siempre habrán opiniones alrededor de las estaciones de nuestra vida. Pero nosotros vivimos para Dios porque él es el único que nos conoce íntima y realmente. Y podemos confiar en que hay temporadas cuando las cosas que esperamos como mamá pueden romperse y no ser como queremos. Pero también recordamos que lo que se rompe puede ser el motivo para que la semilla que sembramos crezca mejor. La vida siempre está cambiando y está dando giros.
Y mientras tanto y siempre, Dios tiene sus ojos sobre tu corazón y los sostiene y sostiene tus anhelos y esperanzas en sus brazos de amor inquebrantable. No idealizamos la maternidad. Somos humanas. Mientras tanto estamos haciendo lo mejor que podemos y lo aceptamos y nos perdonamos. Pero sobre todo confiamos que el buen Dios lleva a nuestros hijos cerca de su corazón Isaías 40 como un pastor los cuidará. Levantará a los corderos en sus brazos, abrazándolos mientras los lleva a los recién nacidos a buenos pastos. Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Feliz día.
De la madre para todas.