Muy buenos días, soy Fabi. Acuerdo deriva del latín acordare, que significa unir los corazones para resolver algo a continuación. ¿Sí, está bien, podemos pensar, pero qué hago a continuación? ¿Cuál sería el mejor paso para tomar? ¿Podría Dios dejarnos este lunes señales claras de qué camino tomar? Porque no queremos ni podemos equivocarnos otra vez. Ÿ casi todos tenemos la tendencia a forzar las cosas, los tiempos, las historias. Sara, Moisés, Pedro, muchos otros en la Biblia lo hicieron también. El problema es que cuando somos tercos y no entramos a los desafíos de este día en acuerdo con Dios, es decir, nuestro corazón unido al suyo, podemos hacernos daño a nosotros mismos y a los demás y dar vueltas y vueltas en círculos, tardando mucho más tiempo en salir de los desiertos de nuestra alma. En Deuteronomio, capítulo nueve, Dios he visto a mi pueblo que es terco de corazón en el desierto.
Podemos elegir tener una actitud de acuerdo de corazón con la palabra y la promesa de Dios y caminar confiados en que habrá luz para el próximo paso, aunque no veamos el camino completo. Ÿousand que el maná necesario para este día no faltará, porque fiel es el que lo prometió y no fallará ni una coma a su palabra. En Isaías, capítulo 12 Miren, Dios ha venido a salvarme. Confiaré en él y no tendré miedo. El Señor es mi fuerza y mi canción.
Él me ha dado la victoria. Si vivimos cada día con el miedo a la amenaza, nuestro corazón, nuestro cuerpo se pone en intención permanente. Todo es defenderse, todo es una lucha. ¿Entonces, cómo crees que terminaremos este día? Tal vez la desconfianza y el miedo que siente nuestro corazón es porque estamos haciendo acuerdos que son trampas, que no son ciertos, que no están en el corazón de Dios para nosotros. Por todo esto, hoy podemos tomar un camino de esperanza, valentía de Dios para nuestro corazón, romper acuerdos de derrota que hemos tejido en nuestra mente. Podemos tomarnos en este día 60 s y meditar en tres poderosas verdades de la palabra de Dios y unir nuestro corazón a ellas. La primera la preocupación no gobierna mi día, sino que la paz de Dios gobierna mi mente y corazón. Dice Colosenses capítulo tres el Señor es mi pastor es la segunda nada me faltará. Uno mi corazón a tu promesa, Señor. La tercera no estoy solo, porque la promesa del Señor es que él siempre está conmigo. Mateo, capítulo 28 y tengan por seguro esto, que estoy con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos. Así es, señor, en tu nombre.
Amén. Bendecida semana para todos.