Muy buenos días, soy Fabi. A partir del 1901 surgió la leyenda de que el alma pesa 21 g. Fue después de que el doctor MacDougall lo registrara al morir uno de sus pacientes. También se hizo una película basada en esto, pero la realidad es que no se lo termina de considerar totalmente fiable. No podemos asegurar cuánto pesa el alma. Si podemos experimentar cómo está ese lugar donde asientan nuestros pensamientos, lo que sentimos, nuestra voluntad.

Los salmos son como una radiografía de nuestra alma. Es como si cada salmo fuese una especie de diario íntimo. ¿El salmo 42 por qué estás inquieta, alma mía? ¿Por qué estás triste? Dentro de mí pondré mi esperanza en el Señor. Nuevamente le alabaré, mi rey y mi Dios. Todos necesitamos este martes equilibrio y bienestar en lo que pensamos, en lo que sentimos, en lo que hacemos. He leído cientos de veces a lo largo de mi vida y siempre me pareció este salmo como un reto, como enojado el salmista con su propia alma por sentirse desanimada, por no ser lo suficientemente fuerte y firme.

Se supone que si tuvieras fe, tendrías que tener esperanza. Últimamente ha cambiado mi perspectiva y estoy viendo algo más. Es como si el salmista estuviera entrevistando a su alma. ¿Por qué estás abatida? ¿Qué te inquieta? Algo está pasando y honestamente quiere saberlo. Cuando enfrentamos una situación difícil, podemos decirle a nuestra alma Bueno, desesperate, desanimate. O podemos decirle Alma mía, cree en el amor de Dios. Algo bueno sucederá de todo esto.

Ten esperanza en Dios. Porque en definitiva, esto es lo que hizo el salmista. Vinculó su esperanza a una promesa de Dios porque su presencia, como aquel día ÿousand en este es una garantía. ¿Qué es lo que has estado hablando a tu alma en estos días? La esperanza en Dios siempre hace que nuestra alma levante los ojos al cielo y nos centra en su propósito, que es más amplio, más grande de lo que nosotros podemos ver. No nos abatimos tanto por las circunstancias, sino por lo que imaginamos y tememos del futuro. Por eso miremos hoy a nuestro amoroso salvador. Él está extendiendo su mano hoy.

Él nos rescata de cualquier pozo profundo. La esperanza en Dios susurra paz a nuestro corazón. Aun si todo el mundo grita desaliento. Se sienta a nuestro lado cuando nos sentimos solos. Es como una manta de valentía que cubre nuestro corazón, protegiéndonos de nuestros miedos. El salmista Señor, me acordaré de ti, quien me da vida. Así es. En el nombre del Señor Jesucristo.