Muy buenos días, soy Fabi. Las dos caras de una misma moneda se refiere a esas cosas de esta vida que parecen diferentes, pero están íntimamente relacionadas. Hay una breve oración en la Palabra de Dios que me enseña a comprender de forma práctica esta expresión con respecto a la oración, en Lucas 22, el Señor Jesús Ora Padre, te pido que quites esta copa de sufrimiento de mí. Sin embargo, que se haga tu voluntad, no la mía.

Dos peticiones opuestas en una sola frase. La confianza plena en el amor de Dios para nosotros es venir a él con honestidad y entrega. ¿Es decirle lo que queremos, pero también tener la valentía de preguntar Dios, qué querés? Son los dos lados de la oración y es un camino de aprendizaje profundo cuando traemos nuestras peticiones a Dios. Si nos quedamos en un solo lado, podemos llegar a sentir injusticia en nuestro corazón. Podemos olvidar que la oración es una conversación con quien es nuestro ayudador, la fuente de toda esperanza.

A veces nos resulta más sencillo que otras entender que la oración tiene estas dos caras la honestidad y la rendición. Por supuesto, siempre un lado es más fácil que el otro. La rendición se centra en la confianza, en la sabiduría y los tiempos de Dios. Aceptar su voluntad es encontrarnos con su paz. Pero no es un camino fácil, por lo menos no para mí. Por esto, nuestro gran amigo Jesús camina cada tramo de este viaje con nosotros y nos dejó su propia oración entre la búsqueda y la esperanza.

¿Cuál es tu preocupación hoy? ¿Cuál es tu petición a Dios en este día? ¿Podemos decirle confiadamente a Dios lo que queremos? Zweitausendein Señor, tú puedes sanarme, le dijo aquel hombre al Señor Jesús en Mateo capítulo ocho. Señor, tú puedes, porque nada hay imposible para ti. Para ese trabajo que esperamos, para la restauración de esa relación, por ese diagnóstico, por ese proyecto, es la oración de nuestros anhelantes corazones.

¿Pero entonces podríamos pasar a la segunda cara de la moneda y atrevernos a preguntarle a Dios qué querés para nosotros? ¿Cuáles son tus planes de bien y de esperanza para mí? El Salmo 116 porque se inclina, me escucha. Oraré a Dios mientras tenga ÿousand aliento. Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo.