Muy buenos días, soy Fabi. Un aviso importante este es el último audio de esta semana. Retomo el próximo martes, si Dios lo permite. Voy a estar compartiendo este fin de semana con la amada iglesia somos familia, la gracia de Cristo de Córdoba capital. Gracias por sus oraciones. Imagina tu mente como una de esas estanterías gigantes repletas de libros. Los estantes de nuestro pensamiento podrían compararse a una biblioteca.

Así entonces sacas un libro, un recuerdo que puede que traiga a tu rostro y corazón una sonrisa o nostalgia. Puede también que lo abras y lo quieras cerrar rápidamente porque sencillamente ya no te interesa ese tema. ¿Pero entonces, qué libros sacarías? ¿Qué elegirías recordar? ¿Qué temas de ese estante querés sacar este jueves y revisar? La palabra de Dios nos da una guía clara en esta mañana. Recuerda decirle a tu alma sólo lo que trae utilidad, provecho y beneficio. El salmo 103 Bendice, alma mía, al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios no olvides las cosas buenas que él ha hecho por ti, dice otra versión. Los recuerdos provechosos siempre amplían nuestra comprensión del propósito. Nuestra mirada se da cuenta que hubo mucho más en el corazón de Dios para nosotros que aquello pequeño, estrecho, que nos ahogó en algún momento, en ese momento en que atravesamos el desierto. La felicidad no es algo que experimentás, es algo que recordás, dijo alguien. Las cosas no siempre son como parecen al principio y Dios quiere darle hoy un nuevo significado aun a esos recuerdos que a veces tomamos del estante de nuestra mente y aún sentimos que duelen porque son como heridas abiertas. Alma mía, no olvides las cosas buenas que Dios ha hecho por mí, dice el salmista. Tal vez el camino de esta semana se presentó difícil, sinuoso. No hemos llegado hasta aquí por nosotros mismos y lo sabemos, sino que hasta aquí nos ayudó el Señor. ¿Estás recordando lo que realmente importa o estás gastando tus fuerzas en recordar un pasado pesado, lleno de presiones en la mente y en el corazón? El salmista eligió qué recordar la presencia de Dios en sus días, que trajo libertad y paz. Es la manera de pasar entonces de la aflicción al asombro.

Él él perdona. Dios perdona todos mis pecados, sana todas mis dolencias, me corona de amor y tiernas misericordias. Colma mi vida de cosas buenas. Mis fuerzas se renuevan como las del águila. Salmo 103. Que así sea en nuestro corazón, en nuestras vidas. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecido fin de semana para todos.