Muy buenos días, soy Fabi. La semana pasada tuve que hablar en público. Los tiempos en esta época del año corren apurados para mí, así que me puse un par de sandalias y sin darme cuenta estaban un poco despegadas en el frente. Pero el detalle es que me percaté de esto cuando ya estaba para pasar al escenario. En fin, primero lo importante. Así es que lo superé y pasé igual. Pero más tarde en casa, usé un poco de pegamento para arreglarlas y tuve que seguir algunos pasos básicos de instrucciones de la caja del producto. Allí decí Limpie el área a pegar, aplique y espere que seque, presione para que se una y disfrute de su pieza arreglada. Y pensé después que pueden ser cuatro principios adaptables también para restaurar nuestro corazón, nuestra alma.
¿Has oído hablar de Naaman? Me refiero a un personaje de la Biblia cuya historia está en dos reyes capítulo cinco. Él era un guerrero valiente, pero también era leproso. Quería curarse de su enfermedad, pero cuando el profeta de Dios llamado Eliseo le dijo que se sumergiera siete veces en el río Jordán para ser sano, se desanimó y se enojó. ŸOusand aún así siguió las instrucciones de todos modos. Y la Biblia dice que en la séptima inmersión su piel quedó tan suave como la piel de un bebé. Así que antes de tirar la toalla, está bien intentar superar las cosas, pero más importante es tomarnos el tiempo, detenernos y aprender a crecer y a caminar a través de ellas.
Estamos acá para limpiar esas partes de nuestra alma que sabemos que necesitan ser restauradas, de otra forma el daño será mayor. Limpiarlas de orgullo, de incredulidad, de negativismo. Pidamos a Dios su paz mientras esperamos para que cada parte de nuestra historia vuelva a unirse con propósito. Dios ha querido unir bajo la autoridad de Cristo todas las cosas, tanto en el cielo como en la tierra, dice Efesios capítulo un así que sigue sumergiéndote.
Esperemos con confianza esas partes que aún no comprendemos tendrán sentido en él. Dios siempre tiene preparadas bendiciones en lugares donde no esperamos encontrarlas. El gozo, el disfrute, casi siempre son la consecuencia del proceso. Una vez otra limpiamos, esperamos y no renunciamos a tomar el lugar que Dios nos ha dado en este día. Aún lo que está roto puede ser una invitación a seguir adelante hoy. Y mientras tanto, como un guerrero, como una guerrera valiente, este martes limpiamos las partes de nuestra alma de toda carga, llevándolas a los pies de Dios y esperamos su obrar todopoderoso, porque creemos que un día Cristo nos mostrará cómo unió cada parte, la mejor y la más difícil de nuestra historia. Así que celebremos lo que él sigue haciendo en nuestras vidas. Que así sea. En su nombre.