Muy buenos días, soy Fabi. Encajar, según la Real Academia, es apretar algo contra otra cosa para que no se salga ni se caiga. Pertenecer es ser de alguien o deberse a una cosa. Pensemos un momento en el el diseño de Dios para nosotros. En Génesis un allí Dios los bendijo con las siguientes sean fructíferos y multiplíquense, llenen la tierra y gobiernen sobre ella. ¿Ves aquí un diseño apretado? ¿Ves un diseño para meter en una caja?

Desde el principio hemos sido diseñados por el corazón de Dios para su gloria. Después vino el engaño, el pecado y el quebranto de nuestro espíritu. Y hoy miramos alrededor y tal vez nos sentimos atrapados, apretados, ÿousand por las expectativas de este mundo, las personas que nos rodean, lo que esperan de nosotros y nosotros de los demás, lo que esperamos de ellos. Y aquí es donde dejamos de pertenecer, como es el diseño de Dios que tiene que ver con el ser, y comenzamos a tratar de encajar en el diseño humano que tiene más que ver con el hacer, con el mostrar. A veces no ver las expectativas cumplidas es también un regalo de Dios, por la sencilla razón que Dios quiere poner ahí, en ese momento, en esa circunstancia, su mano todopoderosa en nuestras vidas, para que recordemos quiénes somos en él, no en la caja del consumo, de las redes, del éxito, de la religiosidad. Resulta que a Dios le interesa más construir su reino y propósito en nosotros que a través de nosotros. Mirá las historias bíblicas y vamos a descubrir a un Dios personal, íntimo, cercano, no el Dios de las luces de colores. Cuando entregamos a Dios nuestra idea de cómo deberían ser las personas y las cosas, es recién ahí cuando Dios puede reemplazarlas por algo mucho mejor. El salmo 62 Alma mía, espera en silencio solo en Dios, porque de él es mi esperanza. Dios no tiene expectativas, no lo podemos decepcionar. Dios ya sabe todo, pasado, presente y futuro. Si supieras cómo soy en mis peores días, podemos pensar.

Y Dios nos conoce en nuestros peores días, aun lo que escondemos de nosotros mismos. Y aun así eligió amarnos. Todos necesitamos gracia, todos necesitamos su perdón. Por eso tenemos al Señor Jesús. Él entregó su vida por amor, para que no tengamos que vivir para encajar en las expectativas de los demás, sino para que vivamos seguros en sus manos, cerca de su corazón, que es a donde realmente pertenecemos. Que así sea.

En su nombre.