Muy buenos días, soy Fabi. La productividad no sustituye la presencia es martes, muy temprano a la mañana. Mi Biblia está abierta otra vez en la historia de Gedeón. ¿Pero por qué llegué hasta acá, a esta historia, si empecé buscando en el diccionario la palabra umbral? ¿Por qué si estoy intentando pasar de un lugar al otro en esta época del año en la que tal vez nos sentimos cansados Ÿousand con más ganas de quedarnos donde estamos que dar un paso más? ¿Cómo fue que llegué hasta aquí, a la historia de Gedeón? Ah, sí, ya recordé. Porque un lugar de búsqueda me llevó al otro y este al otro, hasta que me sorprendió leer que en algún momento, hace mucho tiempo, la palabra umbral puede haber sido una trilla, que era un lugar cercano a la casa donde se separaba el trigo de la paja. Sí, por eso llegué a Jueces capítulo seis con la historia de Gedeón, porque ese día él estaba trillando que básicamente es un trabajo de desprendimiento de lo que sirve, del grano, de lo que no.
¿Qué necesitamos desprender de nuestra mente, corazón, de nuestras vidas, para poder encontrar y tomar lo próximo que Dios tiene para nosotros? Algo muy profundo que Gedeón descubrió desprendiéndose es que la productividad no sustituye la presencia. Cuando él estuvo enfocado solamente en lo que podía hacer con sus propias manos, a pesar de estar trabajando, haciendo cosas, sentía en su corazón ÿ, desánimo, miedo, incredulidad, enojo, cosas que a menudo trae el cansancio a nuestra vida. Es difícil dejar atrás lo que ya no nos sirve para tomar lo que Dios está preparando, pero si no lo hacemos, no podremos experimentar los recursos extraordinarios que vienen por creer que la presencia de Dios está ahí, conociéndonos, escuchando nuestro corazón y amándonos siempre y de todos modos.
Su presencia, llamándonos por nuestro verdadero nombre que es valientes, nos recuerda hoy que su provisión multiforme nos sostiene mientras respondemos sí a la invitación en este día de Tomarnos de su mano y atravesar el umbral hacia el próximo escalón que él tiene para nosotros. Todos, de una forma u otra, estamos siendo trillados. Todos estamos parados en algún tipo de umbral invitándonos a desprendernos de nuestro miedo, de lo que ya no nos sirve, para ser libres y avanzar.
Dios, su presencia, es lo único que puede hacernos ÿ verdaderamente libres para seguir adelante. Su presencia todopoderosa nos toma hoy de la mano y nos invita a pasar al otro lado. Él puede, él sabe. No tengas miedo, yo estoy contigo, le dijo a Gedeón. Y hoy nos dice también a nosotros que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo, amén.