Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en Romanos ocho y sabemos que Dios hace que todas las cosas sean para el bien de quienes lo aman y son llamados según el propósito que él tiene para ellos. Los científicos y matemáticos utilizan hipótesis, es decir, suposiciones, teorías, miden resultados para explicar cómo o por qué suceden las cosas. Algunas veces utilizan una fórmula llamada porcentaje de error. Sin embargo, no se conoce la realidad no conoce un error del 0. %.
Siempre hay un porcentaje de error. Es decir, la realidad nunca alcanza a explicar de forma 100 % perfecta a la realidad. Siempre entra alguna variable en juego. Las únicas cosas en este universo con las que podemos contar que no tienen margen de error son las promesas de Dios. ¿Por qué? Porque Dios es 100 % confiable y fiel. ¿Qué es lo que nos está impidiendo este lunes confiar en él con todo nuestro corazón? En el Antiguo Testamento, a menudo la palabra confiable y fiel se utilizan indistintamente y desde Génesis hasta Malaquías, la imagen a la que está asociada es a un padre que sostiene a un hijo en sus brazos. A veces asumimos que si Dios nos ama y él es fiel, todas las cosas se sentirán bien. Sin embargo, el párrafo de Romanos ocho que leímos al principio promete que todo, aun lo que hoy no lo sentimos bien ÿousand funcionará para nuestro bien. ¿Podés notar la diferencia?
El Dios eterno es tu refugio y sus brazos eternos te sostienen, dice Deuteronomio capítulo 33. Pase lo que pase, el corazón de Dios late por nosotros. Esto no es solo verdad cuando los días transcurren como nos gustaría. También es cierto en temporadas de valles de sombras y desiertos. El enemigo de nuestro corazón cada día envía flechas que trabajan para poner desconfianza sobre la verdad de la palabra de Dios para nuestra vida. Una de las formas de saber si esta flecha ha impactado en nosotros es si nuestros pensamientos siempre se preparan para lo malo.
¿Cuando mirás al cielo, ves una nube de sombras o ves una mano extendida hacia vos, todopoderosa y llena de amor? Tal vez esta sea una buena mañana para extraer las puntas de flechas que están clavadas hace tiempo en nuestra alma. Podemos orar juntos Señor, te pido que me muestres si todavía hay heridas en mi corazón. Te pido en tu amor que te ocupes de ellas. Creo en tu mano que sana heridas y confío en este día en tu gracia y promesa.
Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecida semana para todos.