Muy buenos días, soy Fabi. La vida con Dios, su vida en nosotros, nos pone en este día con nuevas fuerzas para andar sobre las circunstancias. La libertad de creer y vivir en la verdad de Dios es una elección que podemos hacer hoy cada uno de nosotros. O podemos elegir vivir con el peso del pasado, del fracaso, de las preocupaciones, ÿ, de la falta de fe. Cuando todo nos tira hacia abajo. Entonces ya sabemos qué camino hemos elegido.

Viajar este miércoles sin la verdad de Dios es viajar en nuestra propia opinión y nuestra visión de las cosas. Por eso te das cuenta cuán grande es el poder que nuestro buen y amoroso Dios nos ha dado. Él abre y es camino, pero somos nosotros quienes elegimos si andar en él o no. Claro, cada decisión tiene una consecuencia. Pablo dice en Romanos capítulo ocho por lo tanto, ya no hay condenación para los que están unidos a Cristo Jesús. Y más adelante la mente gobernada por el Espíritu de Dios es vida y paz. Es como la ley de gravedad.

Cuando lanzamos, por ejemplo, una pelota al aire, vuelve a caer Ÿ porque es más pesada que el aire que la desplaza. Ahora, sin embargo, un pájaro vivo también es más pesado que el aire que lo desplaza, pero si lo lanzamos al aire, abre sus alas y se va volando. Así es cuando caminamos en este día en la confianza de la palabra de Dios y lo que él dice sobre nosotros. La ley de la vida en el pájaro vence la ley de gravedad. Así, el poder de la vida de Dios, su Espíritu Santo en nosotros, nos hace libres para que dejemos de vivir bajo el peso del pecado, de las preocupaciones, de todo lo que nos ata y oprime.

En este día, cuando hay convicción de lo que Dios hace en nosotros, no vivimos condenados por el peso del pasado. El Señor nos ha dado el escudo de la fe que bloquea toda acusación que nos puede enviar el enemigo en este día. Por eso podemos renovar hoy, con toda convicción la decisión de avanzar libres de la mano del autor y consumador de la fe. Sigamos caminando, sigamos confiando, sigamos declarando sus promesas ciertísimas, verdaderas, sobre nuestra vida. Que así sea.

En el nombre del Señor Jesucristo. Amén.