Muy buenos días, soy Fabi. Un aviso importante este fin de semana, si Dios lo permite, estaré en Rafaela, Santa Fe, compartiendo con las mujeres allí. Así es que retomo los audios el próximo miércoles. La vida es un viaje en desarrollo sin respuestas fáciles. Aceptar esto en nuestros días complicados puede ayudar a ser más sufrimiento suaves con nuestro propio corazón. Crecí aprendiendo que se descansa cuando todo está resuelto.
Después, cuando todavía sigo creciendo, estoy aprendiendo que es todo lo contrario. Es justamente cuando estamos esperando esas respuestas cuando somos desafiados a descansar. Aun cuando pase por el valle oscuro, no temeré, porque tú estás a mi lado. Tu vara y tu cayado me protegen. Me confortás, señor, me preparás un banquete. Me honrás ungiendo mi cabeza con aceite, dice el Salmo 23. Tiempo presente ahora, como sea que se llame la temporada, el buen pastor no cambia.
A veces nos decimos a nosotros mismos después de una semana en que hay cosas irresueltas tengo que ser más fuerte, tengo que hacer más. El buen pastor nos invita en medio del viaje en desarrollo por el valle a descansar en su amor y cuidado sobrenatural. Hoy, ahora, si lo pensamos bien, es en nuestra debilidad cuando hemos visto la fortaleza de Dios manifestarse como nunca el día después. Todos somos valientes con el diario del lunes. Todos somos más sabios.
Pero el desafío es hoy. El desafío es este fin de semana, cuando todavía el viaje de nuestro corazón por encontrar un para qué, un porqué o un cómo todavía está en desarrollo. No es poca cosa que te levantaste esta semana a pesar de tu dolor. No es poca cosa que tenés un lugar a donde llegar llamado hogar. No es poca cosa que podés orar. Y no es poca cosa que podés abrazar. Y si a veces la esperanza se tambalea, no pasa nada. Dios sigue estando en el trono, siendo la fuente de toda esperanza. Él tiene el asunto en sus manos y su poder no se ha acortado. Así que volvamos a la fortaleza verdadera. El abrazo de Dios nos espera ahora que todo está por verse Ÿousand por entenderse, por esperar. Ahora, justo ahí donde estás, no renuncies. Estás confiando y cantando una nueva canción de fe en medio del valle. Una canción nueva que no conocías, pero que habla de un Dios que no abandona, que no nos deja, que reúne todas las cosas para nuestro bien. Regresen al refugio, ustedes prisioneros de la esperanza. Hoy mismo.
Prometo que les daré dos bendiciones por cada dificultad, dice Zacarías, capítulo nueve. Que así sea. En su nombre. Amén. Bendecido fin de semana para todos.