Muy buenos días, soy Fabi, retomando los audios 1 cariño muy especial a las mujeres de Rafaela con quienes estuve compartiendo este fin de semana. El punto de inflexión es, en matemática y en palabras muy caseras, donde la curva cambia de recorrido. Puede cambiar hacia arriba o hacia abajo. Todos podemos identificarnos a finales de noviembre con algún tipo de punto de inflexión Ÿousand de pronto el recorrido de nuestro corazón cambia, pero no por algún acontecimiento espectacular, sino porque un día miércoles como hoy, sencillo, común, cotidiano, permitimos que el impulso del cambio de Dios en nuestras vidas se vuelva imparable.
Llega esta época del año y sentimos que vamos como en piloto automático. Sin embargo, Dios no tiene épocas del año, él tiene un amor y poder infinito. No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos, si no desmayamos, dice Pablo en Gálatas seis. La repetición nos quita energía. Vemos cómo ha sido el recorrido del viaje de la fe y tal vez sintamos que el punto de inflexión en este día nos dirige hacia abajo en nuestro ánimo, fortaleza, esperanza.
Pero entonces llega el viento de la presencia incomparable de Dios y hace que el mar retroceda y se dividen las aguas imposibles y entramos como el pueblo de Dios en Éxodo 14, hacia un nuevo tiempo. Esta mañana puede ser un punto de inflexión hacia arriba, hacia la relación e intimidad con Dios. Podemos decirle Señor, te ofrezco mi día, mi vida. Y entonces está creciendo nuestra dependencia solo de él, lentamente, día tras día, y es un punto de inflexión que nos está llevando hacia arriba. Y mañana al despertar decimos de nuevo Señor, te ofrezco mi día, mi vida, ayudame. Y el punto de inflexión tal vez se vea pequeño, pero la curva de paz y gozo del corazón está creciendo en grande porque confiamos y abrimos nuestras manos y corazón hacia arriba, hacia el cielo, en lugar de hacia abajo, donde creemos que todo lo podemos controlar.
Tú vas delante de mí y me sigues, pones tu mano de bendición sobre mi cabeza, dice el Salmo 139. Me rodeas, dice otra versión. El punto de inflexión espiritual es confiar, y es una elección de mirar hacia arriba o mirar hacia abajo hoy. Pero tú, señor, eres mi escudo, eres mi gloria, el que sostiene mi cabeza en alto, dice el salmo tres. Y yo, Señor, vos sos mi punto de inflexión hoy y para siempre. Que así sea. En su nombre, amén.