Muy buenos días, soy Fabi. ¿Cuál es la recompensa? A veces pasamos por alto esta pregunta cuando leemos o escuchamos la conocida historia de David frente a Goliat. David vio al gigante burlándose del ejército israelita y preguntó cuál era la recompensa si él se metía en esa batalla. Y es una buena pregunta para hacernos antes de elegir dónde vamos a poner nuestro enfoque, nuestra energía, las fuerzas. Hoy he hablado esta semana con una mujer muy querida sobre las fuerzas que invertimos en batallas que no nos impulsan al destino y propósito que Dios tiene para nuestras vidas. A veces libramos batallas por egos, o porque queremos cambiar a los demás, o porque necesitamos aprobación.
Esta persona está hablando pensamos yo voy a poner las cosas en orden. Un rato antes, en el relato de un Samuel 17, su hermano Eliab había iniciado un conflicto con David. ¿Qué pasó con esas pocas ovejas que deberías estar cuidando? ¿Qué hacés acá? Le dice su hermano. Dos batallas para David con dos recompensas distintas. Esta última era un conflicto iniciado por su hermano por envidia. Y David sabiamente sigue de largo porque su energía, atención, su enfoque tenía que estar puesta en el gigante que tenía enfrente. Si lo derrotaba, si él tenía la victoria, toda su descendencia, toda su línea familiar podría cambiar al casarse con la hija del rey. Dios siempre tiene un propósito para nuestras vidas y el enemigo de nuestro corazón buscará poner distracciones hoy. Colosenses capítulo tres dice Pongan la mirada en las cosas de arriba. Y en la versión el mensaje no anden arrastrando los pies con la mirada fija en el suelo.
Miren arriba y estén atentos a lo que sucede en Cristo, porque allí es donde está la victoria. Hay bendiciones que aún no hemos visto. ¿Cuál es la recompensa por enfocarnos en esa próxima batalla? ¿Más claridad en el propósito de Dios para nuestras vidas? ¿Más avance hacia lo que él tiene para nosotros? ¿Es un paso de fe en Dios en lugar de miedo a la gente? Buenas preguntas para hacernos hoy. La batalla correcta siempre nos llevará más cerca de quien Dios dice que somos. Oramos juntos en esta mañana Dios, dame sabiduría para saber qué batallas librar hoy que me acercan al propósito de bien y de esperanza que tenés para mi vida. Que así sea. En su nombre, amén.