Muy buenos días, soy Fabi. ¿Si este jueves te pidiera que miraras hacia atrás, quién o qué te sigue? Como aquella película de suspenso en medio de la noche en que la protagonista corre por una calle lluviosa, solitaria, porque siente que alguien la persigue. Mira hacia atrás y no ve a nadie. Como camine, como avance nuestra mente y corazón hoy, está directamente ligado a quien encuentro detrás de mí. Tal vez hoy encuentres a la preocupación.

¿Cómo? Es la pregunta constante de una mente preocupada. Tal vez sea el cansancio lo que nos persigue. Y mientras corremos en este día pensamos como Marta allí en el evangelio bueno Señor, otra vez soy solo yo contra el mundo. ¿No te importa nada de lo que me está pasando? ¿Hey, quién te corre? Me solía decir mi mamá cuando era niña y entraba arrebatadamente a la casa. Cuando estamos preocupados pensamos es mejor que cuide de mí mismo.

Y entonces dejamos a Dios afuera del asunto. Era un día difícil en la vida de David, regado por las pérdidas, la traición, la desilusión. ¿Sin embargo, como nosotros, miró hacia atrás quién había detrás de él? Y escribió en el Salmo 23 Seguro estoy de esto tu bondad y tu amor inagotable me seguirán todos los días de mi vida. ¿Cuál es tu principal preocupación hoy? ¿A quién ves detrás tuyo? Esta es una pregunta que nos conecta a Dios o nos confronta a lo desconectados que solemos estar de él, porque nuestra única conexión son las preocupaciones y nuestros miedos. La voz de la bondad de Dios y su amor inagotable nos dicen Hijo, estás a tiempo, estoy contigo, todo será para bien todos los días, nos dice el Salmo 23, lo cual también incluye Ÿousand. El día de hoy hay un recordatorio de amor en la palma de la mano de Dios y lleva tu nombre.

En Juan capítulo 10 el Señor Jesús Yo les doy vida eterna y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano. ¿Quién te corre? El Salmo 139 dice Vas delante y detrás de mí, Señor, y pones tu mano de bendición sobre mi cabeza. Gracia asombrosa e ilimitada los regalos de Dios para nosotros en este día. Así es. En su nombre.