Muy buenos días, soy Fabi. Un aviso importante. Este fin de semana, si Dios lo permite, el último viaje del 2024, estaré en Buenos Aires, en la iglesia la Puerta abierta. Así es que retomo los audios el próximo miércoles. Leí hace tiempo sobre una curiosidad vinculada a un ave conocida como el cardenal. Era niña y tenía un tío con un lugar enorme con muchas especies diferentes de aves. No dejaba de ser una jaula. Enorme, pero una jaula. Y de niña tengo el recuerdo de mirar encantada a las aves, pero no me gustaba ese encierro.
Recuerdos nomás para contarte que el cardenal tiene un pequeño problema. Muchas veces al intentar defenderse o defender a sus crías, lo lleva a chocar contra ventanas. Lo que sucede es que en su afán de defensa para sentirse más seguro, se confunde con su propio reflejo. En realidad, lo que garantiza la supervivencia de estas aves es comer, cantar, hacer nido. Y hoy pensaba que algunos de nosotros no somos tan diferentes al cardenal. ¿Cuánto tiempo y energía hemos invertido esta semana en tratar de cambiar cosas que están fuera de nuestro control y buscar falsa seguridad a aquí o allá? Sí, sé que tal vez no estamos chocando con ventanas, pero si chocamos y golpeamos con pensamientos llenos de ansiedad y pensamos si corro aquí para allá guardando cosas, si poseo esto o aquello, entonces se irán mis angustias, los enemigos de mi corazón. Inseguridad interior, distracción. Golpearnos Ÿ contra las ventanas se llama. Pablo relata en Hechos capítulo 26 que él tuvo una conducta cardenal allí.
¿Entonces escuché la voz del Señor que Saulo, Saulo, por qué me persigues? Solo te haces daño a ti mismo. Y encontré un dato más. Hay solo una manera de cambiar este comportamiento en este tipo de aves. Es hacer que dejen de mirarse a sí mismos. Y amigos, esta también es nuestra única manera de ser libres. ¿Alzo mis ojos al cielo de dónde viene mi ayuda? Mi ayuda viene de Dios, dice el salmo 121. Cuando miramos a Dios, nuestros ojos son alumbrados y descubrimos una nueva manera de vivir nuestro día a día. Ÿousand no sabemos cómo será el mañana, pero si no sabemos hoy completamente amados, protegidos, seguros en Dios.
Estamos llegando al fin de otra semana y tal vez sea hora de que nosotros dejemos de pelear batallas inútiles creyendo que somos el centro de todo y levantemos la mirada. Si Dios cuida de las aves, cuida también de mí. Está llegando el fin del 2024 y aún estamos a tiempo de dejar de hacernos daño a nosotros mismos y empezar a cantar una nueva canción. El Señor es mi fuerza, mi corazón en él confía mi corazón salta de alegría y con canciones le daré gracias.
Salmo 28. Que así sea. En el Nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecido fin de semana para todos.