Muy buenos días, soy Fabi. Hemos llegado al penúltimo audio de este 2024. Hoy meditamos en Mateo dos. Después de esa reunión, los sabios siguieron su camino y la estrella los guió hasta Belén. Cuando vieron la estrella, se llenaron de alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con su madre María, y lo adoraron. Cuando llegó el momento de irse, volvieron a su tierra por otro camino. Estoy segura que este viaje que emprendieron los magos de oriente siguiendo a la estrella demandó inversión y gastos en dinero, pero también emocionalmente y en fe. Pensemos por un momento, tuvieron que seguir adelante sin tener en claro dónde llegarían ÿ este también fue un viaje de aventura, de fe, y el mismo cielo fue aliento para ellos, lo que me recuerda mucho a este 2024, al menos para lo que ha sido este viaje de fe y experiencia con Dios. ¿Tal vez en medio del viaje de este año o ahora mismo, te estés preguntando Señor, llegaré alguna vez? ¿Señor, te veré como anhelo verte manifestado en mis días?
¿Llegaré a ser esa persona plena de propósito y alegría? Y lo que sigo descubriendo es que solo llegamos cuando seguimos viniendo a los pies de Jesús. Hubiese sido la misma historia para aquellos hombres si se hubiesen inclinado a adorar, lo cual significa rendirse ante algo, reconociéndolo sobre todo. Sería igual si se hubiesen inclinado ante cualquier otra persona que no fuera Jesús, o ante cualquier otra posesión. ¿Lo cual me lleva a preguntarme también ante qué se inclina y reconoce hoy, al final de este año, mi propio corazón?
¿Qué es lo que ocupa el primer lugar en él? Pero el viaje no había terminado para los sabios. No podían regresar por el mismo camino que habían venido, nos dice el relato Ÿousand y tal vez estés mirando hacia adelante. ¿Cómo haré, señor? Te preguntás. ¿Habrá cambios? ¿Cómo gestiono mi ansiedad, mis temores? Tal vez si todo el camino de regreso hubiese sido igual, los sabios lo conocían de memoria. ¿Entonces, para qué necesitarían la guía de Dios? El llamado a los cambios y caminos diferentes lleva nuestro corazón a una nueva dependencia y cercanía de la guía de Dios. No tengan miedo, es el mensaje de los ángeles también a los pastores de Belé Cristo ha venido. Se necesita más valentía para dejarse amar y guiar por Dios que para preocuparse y tomar los propios caminos. Y el corazón de Dios sigue señalando cambios, porque él es el buen pastor de nuestros corazones y nos conoce como nadie y nada nos faltará. Esa es su promesa. Él está en el centro de la historia, porque él es el centro de nuestra historia. Oramos juntos en esta mañ Padre, ayúdanos a regresar a tus brazos amorosos. Sé mi salvador, sé mi guía mientras viajo en esta tierra, que así sea en el nombre del Señor Jesucristo.
Amén.