Muy buenos días, soy Fabi. Cada año este es el audio más difícil de escribir y ya comencé con una especie de contradicción. Dicen los que saben que escribir es una actividad sumamente solitaria y silenciosa. A mí me toca hablar hoy lo que escribo despacio, a veces con dificultad. Sigo aprendiendo que seguir avanzando en este viaje de la vida con Dios es también hacer algo amable para nuestro corazón, para nuestra alma. La vida está llena de cosas buenas y necesarias, como lo que estos audios aliento para el viaje significan para mí. Cada mañana, durante 190 días, durante ocho años me he sentido plena encontrándome con Dios y con cada uno de ustedes. Gracias. Gracias por compartir el audio porque te importa el corazón del otro.

Nunca nos parecemos tanto a Dios como cuando damos. Cuando damos su gracia, su amor, su esperanza, su palabra de vida. Somos equipo de su reino. Gracias Gastón, hijo querido, por tantas horas invertidas en la parte técnica para que estos audios tengan excelencia en estos próximos días. En medio del ajetreo de la vida, busquemos un poco de agua, por ejemplo, de cielo, de silencio y sigamos escuchando la voz de Dios a nuestro corazón. Cuando el sol desaparezca en medio del atardecer y la noche, no olvidemos que su luz, su voz de amor permanecen. Esa es la voz que tu corazón y el mío necesita escuchar.

Aún me atrevo a tener esperanza, dice Jeremías en Lamentaciones capítulo tres. Cada vez que recuerdo lo el fiel amor del Señor nunca se acaba, sus misericordias jamás terminan. Desde lo profundo de mi corazón, permitime en esta mañana elevar una oración de fin de audios aliento para el viaje ante Dios por todos nosotros. Amado Dios y Padre, gracias por regalarnos un reflejo de tu amor y gloria durante todo este año. Zweitausendein. Despertá nuestro corazón a tu presencia, abrí nuestros ojos para que podamos verte y nuestra vida cambie para siempre. Soplá con tu poderoso espíritu semillas de favor en cada corazón de los que escuchan este audio hoy.

Señor, seguí abriendo caminos y llamados en medio de las zarzas y desiertos de esta tierra. Ayudanos a echar raíces profundas en tu incomparable amor para poder ser de bendición en nuestros hogares, calles, trabajos. Que las lágrimas que hemos vertido nos enseñen por tu esperanza a reír con más ganas. Y si nunca hiciste esta oración de invitar al Señor Jesús a ser el compañero del viaje de tu vida para siempre, quizá en esta mañana quieras decirle y aprovechar esta oportunidad incomparable señor, quiero contarte la verdad de mi vida, por eso te abro mi corazón, te necesito, te acepto como mi compañero de viaje el resto de mi vida y por toda la eternidad.

Gracias por ser mi salvador. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Ha sido un honor para mi corazón compartir este tramo del viaje con cada uno de ustedes. Que el Señor y su paz esté con ustedes hoy y para siempre. Bendecida Navidad, bendecido fin de año y bendecido 2025 para todos.