Muy buenos días, soy Fabi. Vamos, levántate. Podés superarlo. Aprovecha este día. Lindas frases para comenzar. Solo que a veces tal vez las hayas sentido vacías, imposibles. Hay días en que tu mente y tu corazón, tu cuerpo te dicen no es tan fácil como parece. Y no voy a hacer un detalle aquí de las cosas complicadas de la vida, pero si has vivido y caminado por un tiempo este viaje, sabrás que hay heridas que no pueden limpiarse y ya está. Algunas cosas necesitan más tiempo y cuidado. Para una jovencita de la Biblia, cierto día se presentó exactamente así.

No había manera de que pudiera levantarse sola. No importa cuánto lo intentara, sola no podía. Pero Jesús la ayuda a ponerse de pie. Su papá se llamaba Jairo y la historia está completa en Marcos, capítulo cinco. Por esto amo la Biblia, la palabra de Dios. Porque si me detengo y leo sus historias, puedo leer mi propia historia del corazón. Allí, como tesoros escondidos. Tengo que poner atención porque está la clave para el próximo paso.

Jesús tuvo compasión, amor en su corazón por lo que sucedía. Pero el relato dice que al avanzar junto con aquel angustiado padre hacia la casa, tuvieron que abrirse camino entre la multitud. ¿Por qué molestas al Señor? Tu hija ha muerto, le decían las personas alrededor. Y tal vez no te lo dijo alguien directamente, pero tal vez lo pensaste. ¿Para qué otra vez? ¿Para qué ir a Dios con mi necesidad? ¿Para qué sentir decepción otra vez? Siento que todo está perdido. ¿Has pensado o sentido así alguna vez? Como toda aquella multitud.

No tengas miedo, dijo Jesús. Cree solamente. Y Jesús lo acompañó en el camino, en ese viaje, como lo hace hoy con cada uno de nosotros mientras viajamos desde el desaliento a su esperanza, milagro y paz. Llega Jesús a la casa de Jairo. La niña había muerto. Jesús le dice que se levante y ella lo hizo. ¿Has prestado atención? Ella no podía trabajar más duro ese día, ser más productiva ni perfecta. No había logro posible. Pero Jesús quita toda esa presión. ¿Podés oír como hoy habla nuestro corazón, al tuyo, al mío?

Levántate. Yo soy tu apoyo. Voy a sostenerte. No importa cuánto hayas caído, cuánto cueste mantenerte en pie, voy a darte mi fuerza, poder para levantarte y caminar hacia adelante. Hoy es muy diferente cuando me digo a mí misma Levántate. A cuando el dueño del universo, el todopoderoso, el Dios de amor nos levantate. Tengo todavía tanto para vos. Un amor sin ataduras, gracia infinita, paz. Levántate. Soy tu fuerza para que te mantengas firme hoy.

Jesús la tomó de la mano y levántate. Entonces la niña se puso de pie y caminó. Marcos Capítulo cinco. Que así sea en nuestra vida. En su nombre.