Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en el salmo 143 que la mañana me traiga noticias de tu amor inagotable, porque en ti he puesto mi confianza. Mostrame a dónde ir, porque a ti elevo mi oración. Aprendí algo cuando era niña y visitaba a mis abuelos que trabajaban en viñedos. Esas hileras representaban en mi mente historias de aventuras. Pero llegaba el otoño y sentía que la magia del verano se iba, la cosecha había terminado y algo llamaba mi atención esos poquísimos racimos que eran dejados como desperdicios en la vid. Con el tiempo entendí que también eso que para mí era un desperdicio tenía un propósito, porque servían como alimento para las aves, por ejemplo, invierno. Cuando se trata de Dios, siempre hay algo mucho más grande y profundo de lo que nosotros vemos en esta o en aquella estación de nuestra vida. Dios mira nuestros días, incluso cuando sentimos que hicimos todo, que dimos todo, incluso cuando no tenemos idea de cómo ese hecho o esa persona podría servir en nuestra historia.

Dios, voy a usar eso también y voy a fortalecer tu vida. Podés confiar en mí. ¿Qué es lo que ves en tu vida y pende como una etapa de desperdicio? Lo ves y decís fue una pérdida de tiempo. Puede que ahora nos parezca un callejón sin salida, pero descansemos porque Dios lo usará de alguna manera para crecer, para sanar, como experiencia de la que aprender y aplicar en la siguiente curva de este viaje que llamamos vida. Él nos eligió de antemano y hace que todo funcione según su plan y propósito.

Dice Efesios Capítulo un no te rindas. Respiremos profundo hoy. Dios está con nosotros en este preciso momento. Las buenas noticias que su amor sin fin traen en esta mañana son como aliento fresco. Él ve el trabajo que pusiste, los caminos que recorriste, las veces que cerraste la boca cuando podrías haber devuelto con la misma moneda, ese día siguiente que te levantaste. A pesar de todo, Dios tiene un plan gigante, fenomenal diría yo, y su corazón late con fuerza para mostrarnos la dirección que nos lleva a ese lugar de bendición señalado por él.

Hay más alimento y favor de lo que esta estación te. El rey de reyes y señor de señores, dueño de la siembra y la cosecha, ve todo y él es un multiplicador y hacedor de propósitos. Así es. En el nombre del Señor Jesucristo,