Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en Isaías 43. Olvídense del pasado, no se queden allí. Miren, estoy haciendo algo nuevo, ya está sucediendo. Estoy abriendo un camino en el desierto y arroyos en tierra desolada. Cada vez que he pensado en los cambios, en lo nuevo que Dios tiene para mí, no sé por qué, pero mi mente lo ve como un comienzo de cero. Sin embargo, algo despertó mi atención cuando volví a leer este pasaje de Isaías, porque en el párrafo del versículo 19 estoy abriendo caminos y arroyos en medio de tierra desolada.

¿Alguien más pensó alguna vez que sería una buena idea que Dios arrasara con todo desierto, con toda tierra desolada de nuestra vida? Pensamiento mágico si lo hay, porque Dios no tiene una goma borradora gigante de circunstancias. Más bien, lo que observo en su palabra y en nuestra propia vida, es como si él tomara un pincel de artista, creador, sobrenatural y experto que actúa y cambia aún en las alturas o en los desiertos por los que hoy nos toque caminar. La esperanza no borra lo que pasó, pero sí es la promesa que brota desde lo profundo y a veces oscuro, y que nos invita a mirar de nuevo, porque la nueva vida siempre está en camino. Un día el Señor sanó a un paralítico, devolvió la vista a un ciego. Una mujer que no podía enderezar ni su cuerpo ni su vida, fue liberada, sanada por él. Pero en el proceso ellos tuvieron que hacer algo abrirse camino en la multitud, pedir en una oración, abrir techos, porque primero, tiene que haber un reconocimiento de nuestra necesidad de que este desierto por el que tal vez estamos pasando también nos está secando.

Y segundo, buscarlo a él, ir a su encuentro, es tan sencillo como cerrar los ojos en este momento y decirle Señor, ayúdame, necesito un camino en medio de mi desierto y sé que solo vos podés hacerlo. En medio de todo lo que sucede en este día, Dios sigue siendo fiel. Él no borra los momentos difíciles mágicamente, ni las circunstancias que nos afligen, pero él sigue abriendo caminos en medio de ellas para que cada uno de nosotros, los amados de su corazón, podamos avanzar.

Hoy él extiende su brazo a tu favor y sigue convirtiendo desiertos en caminos y arroyos de vida donde nosotros no podemos ver nada. Sigamos adelante con él, en él y para él. Que así sea. En su nombre.