Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en Eclesiastés 11 el agricultor que espera el clima perfecto nunca siembra, si contempla cada nube, nunca cosecha. La fe es un verbo escrito como sustantivo. Leí hace poco 1 de las mayores trampas para comenzar un día con un corazón confiado y fortalecido en Dios es la frase si tuviera más. Y podemos completarla con lo que estemos sintiendo que nuestra alma necesita en este día, porque no se refiere solo a lo material. Podemos pensar si tuviera más valentía, más claridad, más fuerzas. Es como si nos sintiéramos impotentes o paralizados de dar un paso en este día hacia los caminos y bendiciones que Dios preparó con amor de antemano para cada uno de nosotros. Por porque nos falta justamente esa llave que otros encontraron, pero lamentablemente nosotros no. Y entonces nos sentamos a esperar, como aquel hombre paralítico del estanque de Betesda relatado en Juan capítulo cinco. Él esperó por 38 años a ver si alguien venía y lo metía en el estanque para ser sano, a ver si los cielos se abrían, si tal vez entonces las nubes se correrían. Alguien que tuviera la llave que abriera la puerta hacia la bendición, pero nadie quería compartir esa llave.

Y pensé en esta mañana que la mayor trampa de este tipo de mentalidad es que nos hace dependientes de los demás, de esa persona que suponemos más iluminada que nosotros, que tiene la llave, pero que nos aleja de la verdadera puerta que es nuestro Señor Jesucristo. Él dijo en Juan capítulo 10 yo soy la puerta, los que entran a través de mí serán salvos. Entran y salen libremente y encuentran buenos pastos. La puerta hacia la siembra y cosecha de bendición está desbloqueada. Solo tenemos que dejar de mirar las nubes del me falta y poner nuestra mano en el picaporte y atravesar y dar ese paso de fe hacia lo que Dios preparó para nosotros este lunes, esta semana. ¿Estás listo para ver cómo se renuevan esta y cada mañana las muestras de su gran amor y fidelidad para nuestras vidas? En caso de duda, tomemos siempre el camino de la fe y confianza y en cuanto en cuánto amor tiene Dios por cada uno de nosotros y entonces no vamos a fallar. Espero que cuando nos encontremos en una bifurcación en el camino, no decidamos por miedo, por la opinión de los demás, por las nubes que nos asustan, sino que aceptemos el desafío del Amor de Dios que va más allá de nuestros límites y avancemos en el siguiente paso de fe, porque la puerta está abierta y está llena de gracia para nosotros hoy.

Así que adelante en su nombre, que así sea. Bendecida semana para todos.