Muy buenos días, soy Fabi. Hay plan, hay un ritmo, hay provisión. ¿Hay algún camino de este viaje de la vida que estás sintiendo demasiado largo? A veces no depende del tiempo, sino de lo que las temporadas demandan de nosotros. Por eso es tan importante ser conscientes que se lleva nuestro tiempo y energía cada día. Y cuando pienso en caminos largos, pienso por ejemplo en Moisés y el pueblo de Israel saliendo de la esclavitud de Egipto.
Y lo que podía ser un breve recorrido se convirtió en un viaje de 40 años. El pueblo quería una sola llegar a la tierra prometida. El plan de Dios era mucho más sabio, alto y grandioso. Era también que el corazón de ellos sobre todas las cosas se acercara al mover del corazón de Dios. La crianza de los hijos, las carreras, los ministerios, las relaciones, todos son como viajes largos. Y más que las metas, el punto del obrar de Dios es si nos vamos renovando cada día nuestro interior, si estamos creciendo, si nos acercamos de corazón a su corazón. Hay un plan.
Dios conoce la ruta y a veces no es la más corta, pero tiene un propósito y es que aprendamos a depender del Señor y no de nuestras propias fuerzas. Sé que a veces los días parecen un desierto, pero podemos aprender a ser fieles y tener esperanza mientras llegamos a ese lugar de la promesa. Hay un ritmo. También el pueblo en el desierto podría haber Dios tarda en cumplir su promesa. Pero a ver, revisemos juntos esta creencia, porque la promesa dice en Deuteronomio 31 no temas ni te desalientes, porque el Señor mismo irá delante de ti. No te abandonará, no te fallará. Y en Éxodo capítulo 13 el Señor iba delante de ellos en el desierto en una columna de nube para guiarlos por el camino en el día y de noche. Una columna de fuego para alumbrarles a fin de que caminaran de día y de noche. Y números nueve si la nube se detenía, el pueblo se detenía. ¿Entonces quién marcaba el ritmo?
Puedo imaginar al pueblo. ¿Se movió Dios? ¿Será hoy el día de avanzar? Es un descanso para el corazón confiar en la sabiduría y los ritmos de Dios para nuestra vida. Cuando nuestros ojos están puestos en él, seguimos los movimientos de Dios en nuestro día a día. Hay provisión. ¿Qué se puede comer en un desierto por 40 años? Ellos se quejaban. Sin embargo, Dios fue siempre provisión de alimento para todo lo que ellos necesitaron. Y aquí estamos nosotros, viajando, viviendo y el Señor nos ofrece el combustible, el alimento para seguir adelante. Es su esperanza, es su palabra. Fe fiel y liberadora. Sigamos adelante en este día porque no viajamos solos.
Dios es nuestra amorosa guía. Hay plan, hay ritmo, hay provisión. Así es en su nombre,