Muy buenos días, soy Fabi. Miro hacia atrás y le doy gracias a Dios. Miro hacia adelante y confío en él. En esta etapa, estoy bastante familiarizada con el proceso de los primeros meses de un bebé. Durante sus primeros días, ellos tienen una visión borrosa, en blanco y negro. Ven a una cortísima distancia. Con el correr de los meses, la visión se desarrolla y aclara hacia un nuevo comienzo de semana. A veces la visión de nuestra mente y corazón se siente como la del bebé en sus comienzos.
¿Cómo se siente tu corazón cuando la vida deja poco margen de movimiento? ¿Por qué Dios no hace que un bebé tenga todos sus órganos al 100 % desde el comienzo? ¿Por qué nacemos tan dependientes? El salmo 94 Señor, si tú no me hubieras ayudado, muy pronto habría perdido mi vida. Pero te llamé al sentir que me caía, y tú con mucho amor me sostuviste. Estaba preocupado e intranquilo, pero tú me consolaste y me llenaste de alegría.
Cierro los ojos en esta mañana e imagino al Señor Jesús preguntá Fabi, poné tu nombre ahí. ¿No te he amado siempre? ¿No te han sostenido mis brazos cuando no podías ver más allá o distinguir el futuro con claridad? Dios ha sido creíble y seguirás siéndolo. A través del presente y el futuro. Con amor eterno te he amado, nos dice en su palabra. Busco la palabra eterno en el hebreo original, que es olam. Se traduce como algo continuo, para siempre. Pero también significa el punto de vista más distante o lo que está más allá del horizonte.
Dios se extiende en todas las direcciones del tiempo y de nuestra vida con su amor inagotable. Cuántas cosas y anhelos que alguna vez fueron fe en tu vida finalmente se convirtieron en vista regalos entregados en nuestras manos por la gracia de Dios. A veces el inicio de una semana puede parecer borroso e imposible. Pero otra vez, Dios se especializa en imposibles. Miramos el presente y el futuro y confiamos en Dios porque él siempre sabe lo que es mejor nosotros. Que así sea.
En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecida semana para todos.