Muy buenos días, soy Fabi. En el evangelio de Mateo, en el capítulo cinco, el Señor Jesús Ustedes han oído y el tiempo verbal aquí es pretérito perfecto, compuesto del indicativo o tiempo pasado, más fácil. Pero sigue diciendo el Señor Jesú Yo digo, lo cual está en tiempo presente seis veces. El Señor Jesús ayuda con estas palabras a los discípulos a desprenderse de configuraciones antiguas grabadas en su mente y en su corazón. Él sabía cómo actualizar y acompañarlos a una nueva actitud mental.

En otras palabras, los invita a una nueva manera de escuchar, pensar, actuar, sentir. Algo viejo que dejar, algo nuevo y mejor que tomar. Oíste tal cosa, pero yo te digo, dice el Señor. Y la aventura de fe ha comenzado. Lo maravilloso de todo esto es que el Señor está con nosotros. Él sabe que atravesar el cambio, los problemas o nuevos desafíos a veces nos da miedo. ¿Pero no es lo mismo conducir por caminos desconocidos solos que en compañía de alguien que nos da confianza, verdad?

Me asombra como el Señor a través de la Biblia muestra personas dejando cosas para encontrar algo nuevo. ¿Y si en lugar de seguir amontonando cosas en nosotros, este miércoles dejamos algo? No sé qué día de la semana habrá sido cuando Dios se encontró en medio del desierto con Moisés, espero que haya sido un miércoles. Y el Señor le vas a dejar el pasado atrás. Y lo que te dijo acerca de que todo estaba perdido, que te habló de culpa, de punto final, eso fue lo que tu corazón escuchó hasta hoy. Pero yo te vas de aquí porque vamos a vivir una aventura de fe que no sólo cambiará tu vida, sino la de generaciones.

¿Y qué pasa si en el camino me equivoco? Dios nunca va a dejarte ni abandonarte. Y ahí está la clave, porque nosotros pensamos con estructuras viejas si me equivoco, Dios se fue, si nos equivocamos, Dios se queda. Esa es su promesa. Nunca te abandonaré, nunca te dejaré. Y nunca es nunca y es su promesa. ¿Te das cuenta por qué el Señor comienza con lo que entró por nuestros oídos y se instaló en nuestra mente? Oíste que Dios se enojó, oíste que Dios te dejó, que Dios no escuchó tu oración, pero yo te digo, dice el Señor, que estoy con vos todos los días hasta el fin del mundo.

El amor que es Dios no sólo lo dice, él lo hace siempre, indefectiblemente cumple su palabra. Señor, hay algo viejo que dejar este miércoles, algo nuevo de tu vida en nosotros que tomar. Por eso avanzamos en tu gracia. En el nombre del Señor Jesucristo.