Muy buenos días. Soy Fabi. Hoy meditamos en el salmo 139. Señor, me conoces muy bien. Conocés mi corazón. Sabés todo acerca de mí. Sabés cuando me siento y me levanto. Conocés mis pensamientos aun cuando me encuentro lejos. Me ves cuando viajo y cuando descanso en casa. Sabés lo que hago. Sabés lo que voy a decir aún antes de que lo diga. ¿Le importo a alguien? Hay días en que esta pregunta golpea nuestro corazón. Cuando los números nos cierran, cuando el hombro en el que nos esperábamos apoyar está frío. Cuando la puerta se cierra.

El tiempo es fugaz y caminamos este día con la urgencia de que las cosas pasen, que la vida cuente. Cuando éramos niñas, tal vez tomaste una margarita y comenzaste a cortar sus pétalos. ¿Me ama? ¿No me ama? Hoy no deshojamos tal vez margaritas, pero sí en nuestra mente y en nuestro corazón. Lo que la tierra no puede dar completamente ni responder plenamente es una evidencia que el cielo tiene el amor y la satisfacción que seguimos buscando. Dios ve, nos conoce en cada pequeña cosa y nos ama, me ama, te ama. Le importan los detalles de este día en nuestra vida. ¿Quién tiene derecho a despertar a un rey en medio de la noche? Para papá, tengo sed. Solo una persona, su hijo. Y tenemos este acceso al rey del cielo hoy. Eso es lo que el Señor Jesucristo nos enseñó con el padrenuestro como oración modelo. A Dios le importa nuestro pan de cada día y nuestras deudas y lo que puede hacernos caer. Le importa toda nuestra vida, con sus mejores y sus peores días.

Nada es demasiado pequeño para él. Por eso podemos traerle todo, porque él nos ama así. La fe, como dijo una de mis heroínas favoritas, Cori Ten Bo, es simplemente la fantástica aventura de confiar en que él me ama cada día. Señor, es hora de dejar de deshojar margaritas. Son hilos sueltos que no forman parte de la historia de amor de tu corazón inmutable para el mío. Ayúdanos a vivir este día desde la confianza y seguridad de tu amor por cada uno de nosotros.

Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo,