Muy buenos días, soy Fabi. Hay dos tipos de esperanza una espera algo, la otra esperanza es esperar en alguien. La esperanza de los discípulos de Jesús hasta el domingo de resurrección era la esperanza en que algo pasara. El aprendizaje más profundo de su fe fue aprender a vivir con la esperanza en alguien. Esta mañana pienso que es una esperanza muy parecida a la nuestra, porque a veces esperamos algo, ese cambio, ese sí, ese buen resultado. Pero lo profundo y transformador es que nuestra esperanza esté en alguien y que ese alguien sea nuestro Señor Jesucristo. ¿Esto no es nuevo, porque aún el salmista en el Salmo 39, miles de años atrás, hace la misma entonces señor, dónde pongo mi esperanza?
Mi única esperanza está en ti. Cuando nosotros, los limitados que esperamos por algo, somos alcanzados, sostenidos por el amor ilimitado, allí nos encontramos con el asombro de la verdadera esperanza. La victoria del Señor Jesús sobre la muerte trae a nuestros días imperfectos un encuentro con lo que todavía no ha sido, pero por su poder puede ser en nuestra vida, porque un encuentro con Jesús transforma nuestro desesperado corazón para siempre.
La esperanza se encontró con aquellos discípulos en lugares de todos los dí un camino, una mesa, un jardín. El Señor Jesús, la única esperanza verdadera, nos sale al encuentro en esta semana, en la cocina, en la mesa de estudio, en esa lucha que por momentos sentimos imposible, el Señor nos invita simplemente a caminar con él. Somos libres para llevar nuestro límite, cualquiera sea a Jesús, sabiendo que como aquel domingo de resurrección, la esperanza siempre tiene la última palabra. Amado Señor, gracias por tu amor por mí, por nosotros, al entregar tu vida. Por eso sabemos que nada nos puede separar de tu amor y que somos tan valiosos para tu corazón. Amado Señor, gracias por el regalo de la esperanza para siempre. Aquel domingo de resurrección nos recuerda que nada tan difícil, ni siquiera la muerte tiene poder, ni la última palabra, solo vos, señor. Te celebramos Jesús, con corazones llenos de alabanza y gratitud por quien sos y todo lo que has hecho por nosotros. Y el ángel les no está aquí, ha resucitado, como dijo Mateo 28.
Así es, en el Nombre del Señor Jesucristo, amén. Bendecido fin de semana y felices Pascuas para todos.