Muy buenos días. Soy Fabi. ¿Alguna vez has complicado algo? ¿Una charla, una relación, un día? Yo sí. Complicar es enredar, mezclar, confundir. El antónimo es decir lo contrario. Es sencillo simplificar. Leí que cuando Steve Jobs, fundador de Apple, tenía reuniones de trabajo una de las indicaciones memorables para su equipo simplificá, simplificá y simplificá. En Mateo, capítulo 11, el Señor Jesús Mi yugo, es decir, mi enseñanza es fácil y mi carga es liviana. En la parábola de los talentos que se encuentra en Mateo capítulo 25, Jesús cuenta la historia de un hombre que emprende un largo viaje y reparte diferentes sumas de su riqueza a sus empleados. A uno, cinco, a otro, dos, al último, uno. La conocida historia final es que al regreso del dueño, el que recibió cinco y el que recibió dos lo habían duplicado a 10 y a cuatro.

Pero el tercero, por miedo, lo enterró en la oscuridad. Siempre pensé que esta enseñanza del Señor Jesús era a ir por más, y está bien. Pero cuando miro más de cerca, un susurro de sencillez del cielo con una nota de paz toca mi corazón hoy. Porque tal vez Jesús también quiso mostrarnos qué es suficiente. No nos pide que este lunes o semana salgamos a mover el mundo, que todas las cosas se pongan en marcha, que los corazones cambien, que las mentes se ordenen.

Todo eso es su trabajo. Sólo nos pide que no enterremos ni ocultemos la luz que puso en nosotros, su talento, esa parte de su riqueza que ha puesto en nuestro corazón. Salir de la mentalidad de escasez. Que el miedo no tenga la última palabra en nuestro día. Brillemos para esa otra persona. Porque a veces queremos cambiar grandes cosas y al mundo, pero para empezar, tenemos que estar dispuestos a hacer eso por uno. ¿Qué tal esa persona con la que compartimos el mundo sencillo de este lunes? A veces complicamos las enseñanzas del Señor Jesús esperando lo mágico y espectacular.

Cuando su enseñanza es sencilla y ligera, es uno más. Salir con la luz de Cristo y animar a que la luz de algún otro corazón se encienda hoy. Gracias, señor, por la oportunidad del cielo de ayudar a iluminar algún otro corazón mientras nosotros mismos vivimos cerca de tu corazón. La única luz verdadera que alumbra a todo hombre que nos guía de regreso a tus brazos, siempre de regreso a casa. Gracias, Señor. Que así sea. En tu nombre, amén. Bendecida semana para todos.