Muy buenos días, soy Fabi. ¿Te sentiste agradecido, alegre, entusiasmada, con esperanza, en paz en algún momento de esta semana? Sí. Sé que casi todos nosotros sentimos una gama bastante variada de emociones en un día. Imaginen en una semana. Es raro hasta escribir sobre sentimientos beneficiosos cuando estamos rodeados de noticias amenazantes y temporadas de incertidumbre. Tiempos en que en 1 min. Una crisis parece surgir de la nada.

Aún así, en medio de todo, como dijo Blas Pascal, todos buscamos de alguna manera la felicidad. ¿Sí, pero qué es la felicidad? ¿Quién la inventó? Bueno, tal vez no tendríamos tiempo de discutir todo esto en pocos minutos de un audio. Solo sé que sí tenemos permiso del cielo para encontrar gozo, felicidad, alegría en nuestros días, porque la fuente de todo esto habita dentro de nosotros. A veces vivimos con una imagen distorsionada de Dios. Pensamos que la vida con él es solo lamento, solo cargas, triste. Escuchemos la descripción de la obra y el corazón de Dios que está en Sofonías capítulo tres. En la versión el mensaje no temas, no desesperes, Dios está presente como un guerrero fuerte para salvarte.

Feliz de tenerte junto a él. Te calmará con su amor y alegrará con sus canciones. Asombrosa imagen de Dios y su corazón lleno de gracia y gozo para con nosotros. Pero claro, estamos en el molde de este sistema que cada vez es más negativo y hostil, en lugar de con más paz y más gozo. La ciencia dice que si nos detenemos unos 10 s más a saborear, a fijar, a disfrutar de algo positivo y bueno que nos pase, esto ayuda a reconfigurar nuestro cerebro para vivir con más alegría. Es lo que se llama felicidad residual.

Así que este fin de semana quedémonos, por ejemplo, un ratito más en la mesa a charlar con ese ser que amamos. Quedémonos unos segundos más en ese abrazo o en esa mirada que nos conforta el alma. Unos segundos más meditando en la promesa fiel y protectora de la palabra de Dios. Por un momento no intentemos arreglar el mundo ni nada más y pongamos la mirada en Dios. Así soy yo negativo solemos decir. Y son cuatro palabras que impiden experimentar alegría en nuestro día. Este fin de semana podemos cambiar esa perspectiva de nuestro corazón y no estamos solos. El Señor Jesús está para ayudarnos.

Él ya hizo el trabajo duro asegurándonos una vida abundante y plena en él. En Juan capítulo 15, el Señor Jesús les he dicho esto para que sientan la misma alegría que yo siento y sean completamente felices. Que así sea. En su nombre. Amén. Bendecido fin de semana para todos.