Muy buenos días, soy Fabi. Un aviso importante. Este es el último audio de esta semana. Retomo el próximo martes, si Dios quiere. Mañana voy a estar con las mujeres de Arroyito, ahí en Córdoba. Así es que les agradezco sus oraciones. No sé si voy a salir de esto. Y escuché esta frase de la voz, pero mucho más profundo del corazón cansado de aquella mujer tan querida esta semana. Tal vez la pregunta no es si vamos a salir adelante, sino lo que nos abruma es cómo. Y es que cómo podemos oír la voz del buen pastor, del Señor con quien nada nos falta, ni siquiera el camino hacia la salida del problema, cuando tantas mentiras del pozo en el que nos sentimos estar nos hacen perder la esperanza.
No sé cuál es tu gigante en este día, tal vez los detalles sean diferentes en tu vida y en la mía, pero todos tenemos necesidad de coraje, de valentía en este día. Pero tenés que presentarte y no rendirte. Tenemos que encontrar el camino y no alejarnos de él. Tengo una frase escrita en mi cuaderno y la llevo a donde sea que Dios me pide decir sí a su propósito. Bueno, querido Dios, ya llegué, aquí estoy, ahora es tu turno.
Y a veces no se trata de luchar y luchar, se trata más bien de aquí estoy, señor. No sé cómo, pero vos sí sabés, porque ya estamos ganando cuando nos presentamos a la vida y estamos viviendo el milagro de otro día. Y no tenemos que temer porque Dios usa todo para nuestro bien. Así que esta mañana la valentía se puede presentar de diferente manera en cada uno de nosotros. Para algunos será levantarse, para otros irse, para otros quedarse.
Cómo no es tan importante, sino con quién. Y Dios va siempre contigo. Y Dios va siempre conmigo. Dios es más grande que nuestros altibajos. Tres veces en el capítulo un de Josué, el Señor le recuerda que estará con él. Sé fuerte y valiente, no tengas miedo ni te desanimes, porque el Señor tu Dios estará contigo dondequiera que vayas. Señor, oramos en esta mañana y aquí estamos con nuestras manos llenas que se extienden hacia vos para entregarte nuestras cargas y cambiarlas por tu liberadora esperanza.
Te pedimos fuerza y tu paz para este día. Agradecemos tu presencia que permanece y no nos abandona jamás. Señor, vos sos el Dios que viene y se queda con y en nosotros, el que cumple sus promesas. Vos sabés el cómo y el camino y sos más que suficiente. Y confiamos el Señor Jesucristo yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre si no es por mí. Juan 14 seis. Así es. En su nombre. Amén.