Muy buenos días, soy Fabi. Las expectativas y la realidad son dos líneas paralelas y tenemos que elegir en cuál caminar cada día. No me gustó leer esta frase. No me gusta hoy tampoco. Pero suena a verdad. El Señor Jesús dijo en Juan capítulo 16 les he dicho todo esto para que en mí tengan paz. En el mundo tendrán pruebas. Pero anímense, porque yo he vencido al mundo. ¿Cómo se comportará esa persona? ¿Qué me depara el futuro?

Tal vez algún sueño se escapó de tus manos. Alguien que pensaste que se quedaría, se fue. Ser humano es vivir en la incertidumbre y el cambio permanente. ¿Pero qué hacemos entonces? Dejá ir como creés que deberían ser las personas y las cosas. Parece ser el susurro de Dios a mi corazón. De otra manera, seguimos aferrados a las personas y a esas cosas con los puños apretados hasta que nos duelen los dedos y el alma. ¿Qué lección profunda le cuenta a mi corazón este otoño?

De este lado del mundo, la naturaleza está más calma. Hay menos polvo en el camino porque los árboles, aceptando el cambio de estación, sueltan sus hojas. Y mientras camino por ese sendero cubierto de aquellas hojas, recuerdo que es exactamente eso lo que fertiliza el suelo para la próxima temporada. Siento en mi corazón la enseñanza, porque soltar no es un desperdicio. Es lo que trae fecundidad al suelo de tu corazón y el mío. No fuimos diseñados para tener todo en nuestras manos al mismo tiempo. Pero desde aquel Edén, cuando Adán y Eva dejaron de confiar en que Dios era bueno y que ellos eran el centro del amor de su corazón, ahora nosotros desconfiamos de soltarnos y dejar que Dios nos guíe en este viaje de la vida. Ni las relaciones, ni las circunstancias de nuestra vida son una lista de verificación, ni un informe, ni una hoja de excel. Nuestra vida es una historia. Y las mejores historias casi nunca son las más ordenadas y perfectas.

El otoño tampoco. Pero su magia está en el color, en las hojas que vuelan y caen en cualquier lugar, en el misterio. Y lo asombroso es que en medio de las temporadas, Dios quiere y puede sostenernos. Por eso oramos juntos en esta mañana Señor, nuestras estaciones y nuestro corazón son tuyos. Hemos escuchado tu voz y confiamos en tu amor. Levantanos en tus brazos porque estamos soltando nuestras expectativas tan humanas hoy para acercarnos por la fe cerca de tu corazón. Que así sea.

En su nombre.