Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en segunda Samuel 22. Me puso en un campo abierto. Me libraste porque me amas. Cada nuevo comienzo de semana viene con viejos gigantes todavía tal vez molestan algunas cicatrices del pasado y se necesita fe para salir y caminar esos campos abiertos que Dios tiene para nosotros. ¿Qué sucederá? No lo sabemos con detalle, pero confiamos en que el Señor sí lo sabe. ¿Cómo viviríamos diferente esta semana si creyéramos que esto es verdad? ¿A qué le diríamos que no?

¿A qué le diríamos que sí? Hace poco estuvimos con Marce en un túnel de minería muy antiguo, sin actividad y caminamos por él en completa oscuridad. Lo único que alumbraba era la luz del celular que teníamos e iluminaba una pequeña porción de tierra. El próximo paso hasta que salimos otra vez a campo abierto. Con Dios, la dirección siempre es hacia adelante. Sea que Dios abra camino a cielo abierto o nos sintamos como caminando en oscuridad, el mapa del corazón de Dios nos dice hacia lo nuevo. No mires atrás.

Recuerden a la esposa de Lot, nos advierte el Señor Jesús en el evangelio de Lucas, miles de años después, evocando aquel momento del Génesis cuando ella mira hacia atrás. Tal vez porque su seguridad estaba en las cosas que había construido en lugar de confiar en el Señor que sigue abriendo caminos. Y nosotros, la voz del Señor, nos voy con ustedes allanando caminos. Soy tu proveedor y descubrirás paso a paso que tenés lo que necesitás para hacer frente a los campos abiertos de este día. A veces decir una oración tan sencilla está bien señor, aquí vamos juntos otra vez.

Puede ser la oración más valiente y poderosa que hagamos esta mañana. Podemos abrir nuestro corazón y escuchar al Señor que nos estoy aquí. Voy a darte esperanza y descanso en este día. Soy confiable. Cree en mí. Estoy aquí para protegerte. Quédate bajo la sombra de mis alas. No todo depende de vos como crees. No te engañes. Tal vez el túnel no te dé perspectiva hoy, pero confía en mí porque sé dónde están los campos abiertos.

Calmá tu corazón. Te estoy llevando hacia ellos. Conozco la salida. Confiá en mí. Y señor, decimos sí, en vos confiamos. Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecida semana para todos.