Muy buenos días, soy Fabi. ¿Cuál es tu mayor desafío en este momento de tu vida? ¿Qué es lo que tu corazón anhela ver profundamente? ¿Sentiste alguna vez que la fe para alcanzar ese sueño se está como llenando de polvo? Algo así sentían los discípulos del Señor en el evangelio de Mateo, en el capítulo 28. Y voy a resumir en pocas frases lo que te invito a leer con más tiempo después. Ellos, dice el relato, subieron al monte porque el Señor los había invitado ahí. Y cuando vieron al Señor Jesús, los discípulos lo adoraron, pero algunos dudaban. Sí, escuchaste bien, estaban ante el mayor desafío de sus vidas, ante un gran desafío de fe, con incertidumbre, con dudas, pero en el monte con Jesús.

Imagino alguno de ellos diciendo al y no sé amigo, no estoy seguro de cómo seguir con todo esto. ¿Te suena familiar? A mí sí. Pero queridos amigos de aliento para el viaje, quedémonos en la montaña con Jesús, porque el Señor no nos desecha. Jesús los conocía y nos conoce tan íntimamente que nos ofrece consuelo hoy como a ellos. Yo estoy con ustedes, les dijo, todos los días hasta el fin. Necesito estos recordatorios de aquel día cuando los desafíos comienzan.

Y en este contexto, en el evangelio de Marcos, el Señor también les vamos amigos, avancen, van a ver milagros y respuestas a oraciones asombrosas. Estas señales los seguirán. Y yo agregaría mientras caminan, mientras avanzan, mientras dan un paso de fe a la vez. ¿No es cierto que a nosotros nos encantaría que los milagros, que las señales fueran antes y entonces nos sentiríamos más seguros? Sería mucho más fácil, señor, tener fe si antes nos das lo que pedimos.

Hubiera sido más fácil que nos dieras nuestro pan por todo el año, por adelantado, en lugar de la dependencia que nos enseñaste con el pan de cada día. Tal vez esto pueda ser desde nuestra pobre lógica, pero perderíamos la oportunidad de la fe, porque la fe en Dios precede a cualquier milagro. ¿Señor, no podrías abrir el mar antes así no me mojo los zapatos? Y aquí es donde muchos nos quedamos estancados de ver todo, todo lo que Dios tiene para nosotros.

Nos quedamos esperando por las señales de caminos abiertos. Cuando Dios espera que avancemos, que le creamos, que caminemos, que comencemos a subir por la montaña y lo sabemos, Dios sabe cómo seguir victoriosamente la historia. Estemos atentos a lo que Dios hará con ese paso de fe hoy. Que así sea. En su nombre,