Muy buenos días. Soy Fabi. A veces, mientras más avanzamos en un sueño o en algún cambio que anhelamos, más cuesta arriba se vuelve. Y cuando avanzamos pero aún no llegamos, es más probable que la espera nos haga tropezar. A veces por cansancio en nuestro corazón. ¿Y tal vez qué pasó? Lo estaba haciendo bien la semana pasada y en esta me siento como di, dice Pablo, dando golpes al mi progreso interior no es real. Dios también debe estar cansado de mí y se dará por vencido en su ayuda. Pero esto es una gran mentira.
También puede ser que el tropiezo, el dolor del músculo de nuestro corazón se deba a que estamos avanzando por senderos nuevos en nuestra vida. Y eso es algo maravilloso. Al enemigo de nuestro corazón le encantaría que pensáramos lo contrario porque entonces nos tienta a quedarnos quietos o a volver atrás. Todos caemos, todos fallamos. Los sueños tienen contratiempos. Y contratiempo en música es un acento más débil, quizá, pero no significa que la música haya terminado.
Pienso en el rey David, allí en un Crónicas 22. Al principio del capítulo, él con toda su fuerza reúne los materiales para construir el templo con entusiasmo. Pero solo unos párrafos después aprendemos que él estaba haciendo solo los preparativos, el sendero, el camino para los que vendrían después. Y David no se enojó con esta interrupción. No se frustró. Respondió dando un paso más, abriendo sendero para los que vendrían detrás. ¿Cómo abriríamos puertas para otros si nosotros nunca las cruzamos?
Por eso necesitamos a Jesús en este día, porque él abrió para siempre un camino para nosotros y provee para cada tramo que vamos avanzando por la fe. No todo empieza y termina con nosotros. Aun cuando hoy sea un tramo de camino difícil de abrir. Bendigamos a aquellos que vienen detrás. Que la huella no sea de perfeccionismo, sino de la gracia de la mano de Dios que siempre nos levanta. Una y otra vez. Dios nos da otra oportunidad. Eso es tener la bendición de empezar otro día. El perfecto amor de Dios te sostendrá en el camino, te bendecirá y serás de bendición. Así que nos alentamos unos a otros mientras los senderos se van abriendo por la fe en Dios delante de nosotros.
Hoy es tu turno y le pido al Señor que te bendiga mientras avanzás. Que el Señor te bendiga. Que el Señor te mire con agrado. Que él te guarde y extienda su amor. El Señor te muestre su favor y te conceda la paz. Números seis. Que así sea. En su nombre.