Muy buenos días. Soy Fabi. Hoy meditamos en Eclesiastés tres. Hay un tiempo para esparcir piedras. 1. Tiempo para juntar piedras Recuerdo que estaba en el aula en la secundaria y como siempre, le prestaba especial atención a las cosas curiosas de la tierra. Y aprendí de un hecho fascinante la gelitracción. Hace muchos años ya, así que recuerdo unos pocos y torpes detalles. Perdón, pero este proceso geológico ocurre en temporadas frías de inviernos largos. El suelo utiliza el frío del agua congelada como fuente de energía para sacar piedras a la superficie. Y el agricultor, el que trabaja la tierra, sabe que las piedras tienen que ser levantadas para que no dañe futuras ciudades, siembras y cosechas.
Todos tenemos algunas piedras en el terreno de nuestro corazón. Las piedras son esas cargas invisibles, ese equipaje no deseado que a veces nos deja una vida, una semana. Son creencias profundas, como el frío invierno de la espera que parece no terminar, de lo que no vimos venir o de esos fracasos que a veces coleccionamos. Son mis piedras, tal vez las tuyas también. Y no son bonitas. Así que hacemos lo que aprendimos a hacer. Las enterramos, las ocultamos. ¿Pero saben qué? Tenemos que entender que endurecen el suelo de nuestro corazón. Yo también me quiero saltar el invierno y llegar rápido a la primavera. Pero ahora, dice nuestro sabio padre celestial, creador del cielo y de la tierra calmate y déjame que haga mi trabajo durante esta estación que te saltarías. A veces quiero que el gran maestro de mis días haga la vista gorda al proceso y me apruebe rápido y me ponga en modo primavera. Pero esta estación que nos queremos saltar rápido, si la pasamos a su ritmo y de su mano, realmente nos sana.
Y si este fin de semana vamos a recoger piedras, es un tiempo profundo y necesario para el alma. Podemos seguir la carrera de la rueda del hámster, exigirnos más, tratar de lograr más. Pero no es a una vida de agotamiento a donde el Señor quiere llevarnos. Amado Señor, sálvanos de nosotros mismos. Líbrame de las interminables sin sí es a todo y a todos del miedo que sentimos a perder el control. Vamos a caminar las etapas intermedias y este fin de semana inclinarnos humildemente a recoger piedras mientras confiamos que tu amor está sanando el suelo de nuestro corazón. Tal vez esta temporada que vivimos no sea la penitencia que creemos que es.
Tal vez es otro regalo maravilloso de su mano. Viene tu turno. ¿Recogerás tu cosecha? Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecido fin de semana para todos.