Muy buenos días, soy Fabi. Básicamente orar es hablar, nuestros pensamientos son oraciones. A veces oramos todo el día. Nuestra preocupación o pensamientos de ansiedad podrían ser una forma de oración constante, pero con nosotros mismos. Y la verdad es que entramos en un círculo vicioso en que somos incapaces de cambiar nada. Estoy preocupado, por ejemplo, es un pensamiento infértil, pero cuando decimos Señor, escucha mi corazón, te traigo esta preocupación y te la confío en tus manos. ¿Podrías llevarla por mí? Es demasiado para mi alma hoy. Gracias por tu amor.
Entonces puede comenzar un proceso de claridad y libertad interior. Yo no lo sabía hasta hace un tiempo, pero el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho de nuestro cerebro tienen diferentes maneras de procesar la preocupación. Cuando intentamos resolver un problema que nos preocupa con la parte lógica, es decir, con la parte izquierda, nos hiperconcentramos en el problema, le damos vueltas y vueltas y tal vez estemos todo el día pensando en eso, creyendo que estamos resolviendo porque pensamos mucho. El hemisferio derecho es más emocional, podríamos decir también que tiene respuesta a la preocupación, a veces con tristeza, con miedo, pero también se activa y resuelve cuando disfrutamos mejor de algo que nos alienta, que nos estimula a alguno de nuestros sentidos crear, por ejemplo, algún tipo de arte, la jardinería, la música, meditar en las promesas de Dios, escribir. Y por supuesto ha demostrado que es mucho más eficaz en nutrir nuestra alma con paz y encontrar la salida a los problemas.
Pablo dice en dos Corintios capítulo un, en la versión el Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesús. Él está con nosotros y nos consuela en nuestros momentos difíciles, para que nosotros también podamos consolar a los que pasan por tiempos difíciles. Y aquí está el orden de Dios primero nutrimos nuestro corazón, recibimos de él, recibimos esa lluvia de amor y su paz en nuestro corazón y entonces el consuelo fluye y podemos darlo con amor a otros. A veces pensamos que fuimos creados para ser amortiguadores de otros y quemamos nuestra mente preocupándonos por todo y por todos. Dios nos creó para florecer como testimonio de su obrar en nuestro corazón y su obra es mejor y más perfecta de lo que vemos hoy. Que el Señor te llene de una nueva dosis de su paz hoy y que al ver esa paz impulse a otros a buscar a Dios en su propia historia.
Que así sea. En su nombre.