Muy buenos días. Soy Fabi. Un rey sufría una dolorosa enfermedad y le dijeron que la única cura era encontrar a un hombre contento y en paz, tomar su camisa y usarla durante todo un día. 1 noche. Entonces se enviaron mensajeros a través de todo el reino en busca de un hombre así, con órdenes de traerle la camisa al rey. Pasaron los meses. Tras una búsqueda exhaustiva por todo el país, los mensajeros regresaron, pero con las manos vacías.
¿Encontraron a un hombre contento y en paz en todo mi reino? Preguntó el rey. ¿Rey? Sí, encontramos solo uno que estaba contento y en completa paz en todo el reino. ¿Entonces por qué no trajeron su camisa? Majestad, respondieron, es que el hombre no tenía camisa. ¿Y qué nos enseña esta ilustración con un poco de humor? Que la gratitud y la paz visten nuestra mente y corazón antes que nuestro cuerpo. Que la plenitud de una vida no depende de personas, ni de lugares, ni de posesiones.
¿Has visto a alguna persona con la completa paz de Dios? Qué posee solo una confianza en que es hijo, hija de un padre bueno y poderoso. ¿Que es lo que no posee? Un corazón ansioso y lleno de incredulidad. El mañana lo dejamos al cuidado de Dios. Y entonces la paz envuelve nuestro corazón cuando damos un paso hacia adelante de su mano diciendo solo por hoy, señor. ¿Con las preguntas por qué, señor? ¿Qué pasaría? Nosotros intentamos protegernos de lo incierto, pero nuestra mente y corazón pueden descansar cuando nuestra protección es Dios.
Que nuestra alma pueda descansar mientras recordamos en esta mañana el Señor es mi paz. No viviré en ansiedad. Él pone bajo sus alas de consuelo y calma mi espíritu. Él toma mi ansiedad y me ayuda a enfocar mi mirada en él. Aunque camine por el valle de lo incierto, no se inquieta mi corazón. Tu promesa y tu presencia me tranquilizan. Ahora sostenés mis no sé cómo en la palma de tu mano. Tu paz y esperanza me acompañan, señor, el resto de este día y durante toda mi vida. El Salmo 84.
Qué alegría para los que reciben su fuerza del Señor. Cuando anden por el Valle del Llanto. Se convertirá en un lugar de manantiales refrescantes. Que así sea. En su nombre, amén. Bendecido fin de semana para