Muy buenos días, soy Fabi. En estos tiempos, casi todo lo que tiene algún tipo de valor puede empaquetarse, guardarse, ponerlo en cajas de seguridad, enviarlo lejos, excepto una sola. El tiempo ese corre como agua entre los dedos. Así es que o lo bebemos o lo perdemos. No hay manera de empaquetar o guardarlo en una caja fuerte bajo siete llaves para usarlo después. Así que este lunes es una nueva oportunidad para aprovechar y vivir esta verdad todavía estamos a tiempo. Mirá tu reloj. Tenemos más tiempo del que creemos. Porque nunca es falta de tiempo, siempre es falta de atención. En Lucas, el capítulo 10, en aquella visita que el Señor Jesús hace a la casa de Marta y María lo que le faltaba a Marta no era tiempo, era atención. ¿Y el relato ella se acercó al Señor Jesús y le preguntó Señor, no te parece injusto que mi hermana esté sentada y yo aquí con todo el trabajo?

Jesús le respondió Marta, Marta, estás preocupada y agitada por muchas cosas, pero solo una cosa es necesaria y María ha elegido la mejor parte y nadie se la quitará. María ha elegido poner atención. Podemos dejar que el paso del tiempo nos genere más ansiedad o podemos usarlo como un puente para estar más atentos a las 1000 maneras de la manifestación de la presencia del amor de Dios en nuestras vidas hoy. El tiempo es como un río imparable y no se detiene. Probemos este lunes poner más atención y tal vez recibamos el regalo de sentir como si tuviéramos tiempo. Tal vez las cosas no sean iguales al ayer, pero eso no significa que no puedan ser buenas. Hoy todo es cambio, es cierto, pero prestemos atención porque Dios mismo está en medio de todo poderoso. No poseemos cosas o personas, lo que tenemos es tiempo para dedicarles.

Podemos desear tener más tiempo o poner atención, agradecer y aprovechar el tiempo que tenemos. Hoy el Salmo 90 Señor, enséñanos a vivir nuestros días sabiamente y bien. Sorprendenos con tu amor al amanecer y nos gozaremos el resto del día. Que así sea. En su nombre, amén. Bendecida semana para todos.