Muy buenos días, soy Fabi. ¿Qué es lo importante de un almuerzo o una cena? Sí, ya estoy imaginando a mis amigas que me conocen con sorpresa pensando Fabi, hablando de comidas, si la cocina no es lo mío, estoy convencida que el corazón de toda mesa es que tengamos un lugar y que nos sintamos in incluidos en la conversación. ¿He estado alguna vez en las dos posiciones opuestas? Parada en la puerta, fuera de la lista de invitados.

¿Habrá alguna equivocación? Se preguntan los que sirven. Espere, intentamos solucionar el inconveniente, te dicen. Pero qué situación incómoda. Por el contrario, qué alivio cuando llegamos y hay un lugar en la mesa con nuestro nombre. Es como quiero que estés aquí. Conozco quién sos, me importa que vengas. Hay un lugar en mi mesa. ¿Alguna vez pensaste que hoy, ahora mismo, Dios está preparando una mesa, un banquete? Dejemos que su palabra en el Salmo 23, en la versión el mensaje nos lo recuerde hoy me sirves una mesa justo delante de mis enemigos y yo. Los enemigos no están invitados a sentarse con nosotros, así es que no nos sentemos hoy pensando y repensando en eso todo el tiempo. El salmista sigue Revivís mi mente confundida. Mi copa rebosa de bendiciones.

Dios quiere consolar nuestro corazón, que descansemos y nos sintamos amados y seguros junto a él. Su mesa es para fortalecernos. Hay un lugar con tu nombre hoy. Aceptemos el menú de su amor y provisión y descubriremos cómo nos sana. Él conoce lo que nos hace fuertes y bien. No pondrá en el menú algo demasiado pesado para nosotros. La suya es una mesa que da vida y paz. Si la mesa pudiera hablar, contaría una historia de amor que nos hace visibles a todos, aun cuando nos hemos sentido invisibles para otros.

Las relaciones, las conversaciones, las preguntas y las respuestas se construyen alrededor de una mesa. El Señor tuvo un discipulado de mesa. ¿Está presente la esperanza y la paz de Dios en tu mesa hoy? Podemos orar juntos. Amado Señor, gracias porque cuando preparás una mesa para encontrarte con nuestro corazón, nada es improvisado, todo es amor por nuestra historia. Gracias por llenar de vida y luz los lugares oscuros que a veces habitamos y redimir las grietas con tu agua de vida. Nada nos falta, porque vos también sos nuestro pan. Hay lugar.

Vení y tomemos hoy nuestra silla. Disfrutemos su amor y su presencia en nuestra vida. Que así sea. En su nombre,