Muy buenos días, soy Fabi. ¿Tendrás la fuerza suficiente? Buscando un papel importante encontré otro papel garabateado con esta frase no me preguntes cuándo o para qué lo escribí si sé que lleva meses ahí en esa caja. Y tal vez sientas que la fuerza que tenés hoy no alcanza para todo lo que falta del mes, de la semana. Esperar lo que anhelamos y nos llega como respuesta nos desgasta. Pero hay promesa todavía. El Señor da fuerzas al cansado, dice Isaías 40. Fuerza para la próxima hora, fuerza para el próximo minuto. Cuando he sentido que no podía seguir adelante, su fuerza, su promesa fiel siempre ha llegado porque no se cansa ni se adormece el que guarda nuestras vidas, dice el salmo 121.

Necesitamos su promesa verdadera en este día porque Dios es nuestra fuente. Nuestra mente funciona con energía, como nuestro celular y cuando tenemos muchas aplicaciones abiertas, el brillo al máximo y usándolo constantemente pronto agotará la batería. Nuestro cerebro y nuestra mente también se agotan. Disminuye esa capacidad que tenemos para pensar con claridad. Entonces podemos tomarnos una pequeña pausa de 20 30 min. En el día y mirar hacia adentro, recomienda la doctora Caroline Leaf en el libro Limpiando el desorden mental. A veces nos esforzamos en evitar sentirnos necesitados. Tengo que poder con todo, pensamos. Pero cuando nos miramos honestamente muy dentro nuestro, volvemos a recordar que es normal necesitar a Dios.

Necesitamos su fuerza para nuestra debilidad, su alegría para las partes filosas de esta vida, su paciencia cuando los tiempos se ralentizan, su provisión cuando sentimos nuestras manos vacías. El Señor es mi fuerza y mi escudo, en él confía mi corazón, dice el salmo 28. A veces las puertas cerradas o una oportunidad negada son para nuestra protección. El Señor es el camino y él nos está guiando siempre. A lo mejor Señor, en esta mañana nos tomamos un momento para mirarnos adentro y tal vez la batería de nuestro corazón ha estado desconectada del tuyo. Ahora mismo Señor, recibimos tu amor y fuerzas. Seguimos tu ritmo firme y seguro. La espera terminará.

¿Saltaremos esos muros o caerán por tu poder? No sé señor. Lo que sí sé es que para Dios todo es posible y él camina conmigo hasta el final. Que así sea. En su nombre,