Muy buenos días, soy Fabi. El teflón es un polímero sintético conocido por su propiedad antiadherente. Lo definen características soporta, nada se le pega, las cosas se deslizan, no reacciona, repele. ¿Es útil? Sí, muy útil. Algunas investigaciones reportan cierto riesgo para la salud por algún ácido que lo compone, pero nada de mayor importancia. La fuente es si aguantaste hasta aquí, gracias, porque viene lo mejor. A veces tenemos corazón de teflón.

Tenemos una tendencia a protegernos cuando nos han lastimado la capa bajo la cual nos sentimos seguros y escondidos. Nunca más me vuelve a pasar esto, pensamos. Y está bien cuidar el corazón. De hecho, el Señor en su palabra, en Proverbios capítulo cuatro, dice sobre todas las cosas, cuidá tu corazón, porque éste determina el rumbo de tu vida. Solo que a veces, de tanta autoprotección, nos volvemos inmunes a lo que realmente necesitamos. Y Dios sabe cuánto necesitamos su amor. Y está en la maravillosa tarea de tocar con su belleza nuestro corazón.

Abrirnos ventanas para que recordemos hoy que está a nuestro favor, que él es diferente a los que nos han ocasionado alguna herida. El amor abre y habla, el miedo cierra y calla. Espero, dice Pablo en Efesios capítulo tres, que puedan comprender, como corresponde a todo el pueblo de Dios, cuán ancho, cuán largo, cuán alto y cuán profundo es el amor de Dios. ¿Alguna vez te sentiste feliz por amar a alguien? Bueno, eso es solo la punta del iceberg inmenso de lo mucho que Dios te ama.

Pero a veces el miedo toma 1000 caras y levantamos muros y nuestro corazón se vuelve de teflón para todo, hasta para sentir cuán amados y bendecidos son. Somos por Dios. Y entonces nuestra relación con él se vuelve fría, superficial, como las que experimentamos con casi todo. ¿Querés una palabra de esperanza y ánimo? Su amor no depende de nosotros. Gracias a Dios, en tu momento más difícil, en tu mejor momento, somos igualmente a amados por Dios.

Él siempre toma la acción. Él nos amó primero, escribe Juan. A nosotros nos toca abrir el corazón, creer que su verdad, su palabra, su promesa traspasa el teflón del corazón y nos vuelve a la vida verdadera. Como escribió una de mis heroínas favoritas, Corrie Ten Boom la fe es simplemente la fantástica aventura de confiar que el amor de Dios envuelve cada asunto de mi vida hoy. Que así sea. En su nombre.