Muy buenos días, soy Fabi. Hoy meditamos en Génesis dos. Así terminó Dios la creación del cielo y de la tierra y todo cuanto existe, y el séptimo día descansó de toda la obra que hizo. Según la Real Academia, inquieto es quien no está tranquilo o tiene cierta agitación nerviosa, que está interesado siempre en emprender algo nuevo. Si pudiera cavar más profundo en mi inquietud, tal vez encuentre una raíz de miedo. ¿Será que realmente Dios sabe lo que es mejor para mí? Tal vez se le traspapeló mi mensaje entre la tierra y el cielo y no recibió mi pedido de lo que realmente necesito o de cómo debería ser mi vida. ¿Te parecen muy erradas estas conclusiones? A mí me parecen reales, humanas e históricas. La creencia que va de la mano del alma inquieta es que no puede descansar verdaderamente hasta que consiga todo lo que cree que necesita.
Génesis nos revela cómo fue que un día nos volvimos gente de corazón inquieto. Adán y Eva vivían en la presencia misma de Dios, tenían todo lo que deseaban y toda la creación descansaba. Todo estaba bien. Pero cuando la serpiente tentó a Eva, no fue con el fruto en sí mismo, sino que plantó en su mente la pregunta del futuro Dios le ocultaba algo. Pensó no me ha revelado todo, quiero más. Su corazón se volvió inquieto. Nada sería suficiente de ahí en más, porque su corazón se había separado del verdadero descanso, de la verdadera paz. Por eso es que el Señor Jesús nos invita a venir a él, porque cuando dejamos nuestras cargas en sus manos, se restaura la relación de comunión, de confianza y de paz. Entonces nuestro corazón puede descansar.
Como dijo Agustín fuimos creados para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en ti. Que puedas reconectar este fin de semana tu corazón, que creas que los milagros de Dios siguen sucediendo. Todos tenemos algún tipo de equipaje del alma para dejar hoy en las manos de Dios, y cuando lo hacemos, nuestros corazones vuelven a latir. No te asustes, no dudes de lo que Dios dice de vos, porque él es el verdadero y fiel. Y cuando lo creemos, entonces nuestro corazón descansa hoy y por todo lo que viene, el Señor te sostiene. Así es.
En su nombre, amén. Bendecido fin de semana para