Muy buenos días, soy Fabi. Las nubes fueron pasando y el día se abrió paso con un cielo azul celeste completamente limpio. Y como cada vez que camino por ahí, me detengo 1 min. Para observarlos. Hay una pareja de gansos junto al estanque a la entrada de un hermoso barrio por aquí cerca. Y me sorprende cómo permanece sentada ahí la mamá ganso. Día tras día. Parece que no pasa nada, se nubla, sopla el viento, sale el sol, pero comprendo que hay un nido. La espera y la permanencia debe tener un sentido porque hay vida debajo de todo y hay sabiduría en estas pacientes aves. Saben que vale la pena permanecer en esta temporada. Hay semanas que se sienten así. Sin embargo, Dios siempre está gestando algo valioso donde sea que estemos ahora mismo. ¿Cómo está trabajando Dios en tu vida? ¿Qué es lo que él habla a tu corazón hoy?
¿Cuál fue la última enseñanza que el cielo te dejó? El cielo está completamente despejado arriba, así tal cual. Es la visión que Dios tiene de nuestros procesos y de nuestro futuro. Sin embargo, a nosotros nos toca permanecer, esperar. ¿Cuánto tiempo falta? Le preguntamos a Dios con nuestro impaciente corazón. El salmista dice en el salmo 27 el Señor es mi luz y mi salvación. ¿Entonces, por qué tendría miedo? El Señor es la fortaleza de mi vida. Espera con paciencia al Señor. Sé valiente y esforzado.
Sí, espera con paciencia al Señor. Queremos el milagro y Dios nos da fielmente la fuerza para cada día. Creo que si esa mamá ganso pudiera resumir sus días, podría todavía no, pero hoy sí. Todavía no veo la vida plenamente, pero hoy sí. Sé que tengo la fuerza de permanecer hasta que vea la transformación completa que espero. Hay estaciones de la vida que parecen contenerlo. Espera, sostén, tristeza, alegrías. ¿Y aunque el Señor tiene todo claro y sabe será este alguno de los motivos? Porque en el cielo hay siempre gozo. El Señor voy a sostener esta temporada de espera con vos y junto a vos.
El Señor está cerca. El Señor está aquí. No lo sabía, dice su palabra. Y entonces, como una Epifanía, comprendo que el cielo está lleno de gozo. No porque sabe todas las respuestas y el futuro, sino porque el Señor está allí y reina. Y ese mismo Señor nos cuida, nos sostiene, nos acompaña, nos guía. Hoy, si creemos esta verdad, entonces el gozo del cielo puede comenzar a sentirse aquí en la tierra. Que así sea. En su nombre,