Muy buenos días, soy Fabi. Anoche les compartía esta historia a un amado grupo de mujeres. En los primeros días de los autos modelo Forte, el dueño de la compañía decidió reducir los costos y no poner un indicador de combustible. Como resultado, los automovilistas se quedaban constantemente atascados con los tanques vacíos al costado del camino. Con lo único que contaban era con una especie de varilla que podía sumergir en el tanque para descubrir cuánto les quedaba para seguir.
Sería bueno que viniéramos con una especie de medidores para darnos cuenta del estado de nuestro tanque emocional, de nuestro tanque espiritual. Cuando termina un día, una semana, la mayoría de nuestros días. Nuestro problema no es que olvidamos que somos cristianos. Olvidamos que somos humanos y que necesitamos imperiosamente estar unidos a la fuerza de Dios porque él es nuestra única fuente verdadera para poder seguir adelante.
Y tal vez esta semana te costó, por ejemplo, tomar decisiones que alguna vez fueron sin sencillas de tomar. Cuando algún problema que puede resolverse fácilmente nos parece una montaña imposible. Cuando la paz interior se vuelve en irritabilidad por lo más mínimo. ¿Cuando nos preguntamos para qué voy a hablar con Dios otra vez? Cuando parece que avanzamos solo en piloto automático. Hay que revisar el tanque del corazón. Renovarnos es una necesidad del espíritu, pero también es una palabra que a veces la sentimos demasiado grande. No sabemos cómo.
Por eso Pablo, en Efesios capítulo cuatro nos guía a movernos entre dos acciones bastante sencillas allí desháganse de lo viejo, dejen que el Espíritu les renueve los pensamientos y las actitudes y vístanse con lo nuevo que Dios tiene para ustedes. Quitar lo viejo, poner lo nuevo. ¿Qué es lo que ya no te está funcionando y con lo que todavía seguís cargando? ¿Por qué? Daremos cuenta al final de nuestra vida por cuánto ganamos, por cuánto logramos o si vivimos la vida abundante que Cristo ganó en la cruz y con su resurrección para cada uno de nosotros. Venimos del corazón de un padre proveedor de propósito, de sentido, que nos equipa para salir cada día a vivir sus bendiciones que se renuevan. Y nos viste hoy con su asombrosa esperanza otra vez. Que podamos vivir en lo nuevo que Dios tiene para nosotros. Que así sea.
En su nombre. Amén. Bendecido fin de semana para todos.