Muy buenos días, soy Fabi. ¿Esta semana querés compañía o no? No entiendo por qué pasa todo esto. Esta frase es un tipo de aseveración negativa que escuché este fin de semana. ¿Hay algún tipo de esperanza ante desastres naturales, corazones quebrantados, respuestas que no llegan? No acepto que las cosas se sean como son. Estos momentos difíciles, estas esperas interminables, estos caminos que no se abren. Así que me dijo este corazón dolido voy a sacar a Dios de esto, no puedo creer en él.

Entonces hice silencio, le di un abrazo y elevé una oración en mi corazón. ¿Y esta mañana hablo con el Señor a dónde iré, Señor? Solo vos tenés palabras de vida. Esa oración que elevamos este lunes por nuestra situación o por la de otro, por este mundo loco, no es lo mínimo que podemos hacer, sino que es lo primero que tenemos que hacer. Es lo máximo cuando todo lo que pasa en este mundo necesita para poder seguir la ayuda de ese otro mundo espiritual que puede lo que nosotros no.

Por supuesto, el dolor, la duda, los diagnósticos se pueden pasar solos, sin compañía. También podemos elegirlo cuando no entendemos por qué pasan las cosas. Pero hay otra opción. Y puede que este lunes no entendamos todo, pero siempre podemos tomar la mano de Dios en medio del camino. Donde sea que necesites fuerzas, donde sea que sientas ganas de renunciar, ahí es a donde Dios corre a encontrarte y te abraza. Mientras estés en el valle, cualquiera sea el corazón de Dios no late en ningún otro lugar que no sea junto al tuyo.

¿Por qué pasa esto o aquello? Me preguntó este hermoso corazón herido este fin de semana. No lo sé. Este también es un mundo de misterios. Y este día, esta semana, podemos ser amor en acción, en una oración, en un abrazo, en una mirada de esperanza. No dar tanta lección de cómo levantarnos y seguir adelante, sino ir al único que puede levantar y restaurar un corazón. Tú estarás conmigo, dice el salmista en el Salmo 23. Y eso es lo que lo cambia todo.

Que esta sea una semana en que puedas sentir la presencia de Dios, que las más ricas bendiciones del cielo sean tuyas, que vivas en su compañía porque el Señor sostiene tu corazón. Yo soy el que te sostengo de la mano derecha. No tengas miedo, estoy aquí para ayudarte, dice Isaías 41. Así es. En su nombre. Amén. Bendecida semana para