Muy buenos días. Soy Fabi. Cuando el Señor Jesús vino a este mundo, no caminó en la forma que su pueblo esperaba. En lugar de un gran guerrero como esperaban, fue un humilde carpintero. En lugar de un gran nombre escrito con luces de colores él dijo que los últimos serían los primeros. En lugar de ver a un niño como una molestia los invitó a venir a él y los honró. Para el corazón de Jesucristo, no somos un proyecto exitoso para alcanzar y terminar. Para su corazón, somos hijos a quienes acompañar y amar. Y esta mañana pensaba y me preguntaba si los discípulos habrán sentido chispas del cielo mientras caminaban con él. ¿Cómo se sentirían en su presencia? ¿Qué crees?
¿Habrían reído con él recordando el miedo y la gritadera en medio de aquella tormenta? ¿Habrían sentido paz por la provisión segura cuando recordaban la multiplicación de los panes? Ahora nosotros, por la gracia de Dios, tenemos el diario del lunes. Todo obra para bien de los que le aman, dice Romanos. Dios nos lleva en Cristo de triunfo en triunfo, dice segunda Corintios 14. Poné una mano en tu corazón. Si querés, hasta podés cerrar los ojos para concentrarte mejor. No sé cuánto te ha costado llegar esta semana a este viernes pero gracias por hacerlo y pagar el precio.
Y ahora estás rodeado del amor de Dios lleno de sus bondades y las bendiciones de su mano. Y me pregunto si alguna sonrisa saldrá de nuestro rostro por recordar lo que él ha hecho por nosotros en estos últimos días. Cómo ha sido su provisión cuando creímos que no había nada más. Oro en esta mañana para que cada chispa del cielo nos recuerde cuán amados y protegidos somos. Que siempre haya reserva de su esperanza en tu corazón. Que nunca se desperdicia esa oración que elevaste al padre. Que puedas experimentar la paz por caminar con aquel que respira estrellas, cabalga sobre las alas del viento y también guarda cada una de tus lágrimas para cuando el tiempo de la canción llegue. Porque podés estar seguro, segura que ese tiempo también llegará.
Porque hay tiempo para todo y estamos juntos en la esperanza. Y nada puede apagar, nada puede ahogar su amor por vos. Así que camina confiado. Que así sea. En el nombre del Señor Jesucristo. Amén. Bendecido fin de semana para todos.